Portada: Familiares y ex trabajadores durante el evento de disculpas públicas del estado ecuatoriano. Quito, 31 de mayo de 2025. Foto: Juan Manuel Ruales
"¿Por qué los señores dicen que no fue esclavitud, si sabemos que era esclavitud esta pena que hemos penado?"
Campesino rumano cuando fue diputado en una asamblea pública (1848) citado en "El pensamiento heterosexual" de Monique Wittig (1978)
¿Cuántas personas más tienen que morir para que la verdad, la justicia y la reparación lleguen, por fin, a las y los extrabajadores de Furukawa? Esta pregunta debería clavarse en nuestra conciencia colectiva, deberíamos preguntárselo al Estado, al gobierno, a las instituciones y sus autoridades una y otra vez hasta que no puedan dormir. La muerte de Santo José Martínez, a los 72 años de edad, es otra vida que se apaga reclamando justicia y reparación.
El fallecimiento de Santo José este lunes 19 de enero de 2026, se suma al de Segundo Angulo, Petronilo Quintero, Claudio Mora, Rosa Vega, Ramón García y Gerardo Borja, de los cuales hay confirmación, aunque según el Centro de Derechos Económicos y Sociales – CDES se estima que al menos son 12 las personas del grupo de denunciantes a la empresa fallecidas.
Durante décadas, 1244 personas, en su mayoría, afrodescendientes sostuvieron con trabajo forzado la riqueza de la transnacional japonesa Furukawa Plantaciones C.A. del Ecuador. Santo José, uno de los 342 extrabajadores que denunciaron a la empresa en el año 2018, murió esperando lo que nunca debió ser una promesa, sino el derecho a recuperar la dignidad que por mucho tiempo le fue negada, a través de la reparación integral por los más de cincuenta años de servidumbre forzada, empobrecimiento, violencias, racismo y desgaste físico y mental que significó la esclavización.
La esperanza del cumplimiento de la sentencia de la Corte Constitucional dictada en noviembre del 2024, que determina que 342 personas fueron sometidas a condiciones análogas a la esclavitud, se desvanece. Pese a que el máximo órgano de control, interpretación y administración de la justicia constitucional de Ecuador ordenó de forma inmediata y urgente reparaciones materiales e inmateriales para las víctimas y sobrevivientes, Furukawa no ha cumplido. De hecho, la empresa propone compensarlas en cuotas en un insólito plazo de 98 años.
Santo José Martínez es una de las tantas víctimas y sobrevivientes de un sistema de explotación cruel y prolongado. Se estima que tres generaciones nacieron y crecieron sin acceso a educación, salud, servicios básicos, vivienda, libertad de movilidad, dependientes de una plantación que les arrebató todo, menos las ganas de luchar por contar su verdad, exigir justicia y acceder a la reparación integral. La esclavización moderna a la que fueron sometidas estas personas marcó sus vidas, sus cuerpos, sus infancias, adolescencias, sus vejeces y ahora sus muertes porque nada es “natural” cuando detrás hay un sistema desalmado de explotación económica.
Santo José Martínez es una de las tantas víctimas y sobrevivientes de un sistema de explotación cruel y prolongado. Se estima que tres generaciones nacieron y crecieron sin acceso a educación, salud, servicios básicos, vivienda, libertad de movilidad, dependientes de una plantación que les arrebató todo, menos las ganas de luchar por contar su verdad, exigir justicia y acceder a la reparación integral. La esclavización moderna a la que fueron sometidas estas personas marcó sus vidas, sus cuerpos, sus infancias, adolescencias, sus vejeces y ahora sus muertes porque nada es “natural” cuando detrás hay un sistema desalmado de explotación económica.
Su nombre, su historia y su vida no ocuparán grandes titulares de prensa o un comunicado gubernamental. De hecho, de Santo José Martínez no pudimos conseguir ni una fotografía o retrato. Todo parece indicar que lo único que “debemos” saber de él es que fue una persona en situación de esclavitud moderna, como si esa condición fuera el principio y el fin de su existencia, como si no existieran sueños, pensamientos, resistencias, sabidurías y dignidad más allá del flagelo de la esclavización.
La ausencia de información, de un retrato no es casual, es una práctica racista de invisibilización y borramiento, una forma más de negarle humanidad, memoria y presencia incluso después de su muerte. Aún así, Santo José importa, su vida importa y su muerte también, nos interpela y nos duele. Cada extrabajador de Furukawa que fallece sin justicia es una herida abierta para este país. Es la prueba de que la institucionalidad y su burocracia ejercen violencia. Revela una sociedad que ha aprendido a convivir con la injusticia. ¿Cuántas muertes más se necesitan para que la reparación deje de ser un discurso y se convierta en un acto concreto? ¿Cuántos nombres más deberán sumarse a la lista de víctimas mortales para que la memoria pese más que la impunidad?
Las y los extrabajadores continúan organizados realizando plantones, ruedas de prensa, vigilias en los exteriores de la Corte Constitucional a quien le exigen el inmediato cumplimiento de la sentencia que dictaron y la toma pacífica de una de las haciendas de la empresa ubicada en Santo Domingo.
Hoy, la muerte de Santo José Martínez nos interpela y nos obliga a no mirar hacia otro lado.
¡No te vamos a olvidar!
¡No los vamos a olvidar: Segundo Angulo, Petronilo Quintero, Claudio Mora, Rosa Vega, Ramón García y Gerardo Borja!
Autoras
Mishell Mantuano Cabezas
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mishell@laperiodica.net
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@MishellMantuan2