“Queremos justicia y reparación, pero que sea ya, nos estamos muriendo”
El sol caía sobre los adoquines de la Plaza Grande en el centro histórico de Quito, el sábado 31 de mayo pero no fue suficiente para disuadir a cientos de voces que, cargadas de memoria y lucha, se alzaron frente a Carondelet. Eran mujeres y hombres que trabajaron en la empresa japonesa Furukawa Plantaciones C. A., sus rostros marcados por años de trabajo agreste que dan cuenta de una historia que ya no podrá ser negada. Se congregaron allí por una sentencia de la Corte Constitucional que, seis meses atrás, reconoció que en Ecuador aún se esclavizan personas.
El 21 de noviembre del...