Abortar en tiempos de Covid-19


Abortar en tiempos de Covid-19

La necesidad de las mujeres no para, no se pone en pausa, no espera.

 

Las Comadres han acompañado a mujeres que necesitan un aborto desde septiembre de 2014, pero ahora, hay una situación particular de pandemia y emergencia sanitaria que modificó las condiciones de las mujeres para practicarse un aborto de manera segura.

A partir del 16 de marzo de 2020, inició en Ecuador el periodo de cuarentena y aislamiento social, como medida de respuesta a la situación de pandemia por la Covid-19 que se extendía por el mundo entero. Son varios sectores sociales que se han visto afectados por esta situación. Uno de ellos son las mujeres, niñas y adolescentes.

Según la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe- RSMLAC: “la pandemia de la Covid-19 está generando cambios abismales, acelerando la profundización de la brecha de desigualdad, la violencia contra las mujeres y niñas, la discriminación y el empobrecimiento; sin embargo, de forma más silenciosa y menos visible, se encuentra el impacto en la salud sexual y salud reproductiva”.

Conversamos con la red de acompañamiento feminista Las Comadres sobre cómo se encuentra la situación de las mujeres que necesitan acceder a un aborto durante este tiempo de pandemia.

¿Qué está ocurriendo con las mujeres que necesitan acceder a un aborto durante este periodo de confinamiento y aislamiento social?

Primero hay que decir que el aborto y la necesidad de las mujeres por abortar siempre han estado allí. Es una necesidad permanente, no importa si es una época de confinamiento, si vivimos una emergencia sanitaria o si es un día cualquiera. (…) Cuando una mujer tiene un embarazo no deseado y necesita acceder a un aborto seguro lo busca en cualquier situación, por eso, en épocas como las que estamos viviendo ahora, esto no va a cambiar, sino que se reafirma.

La situación de confinamiento y aislamiento genera panoramas mucho más complicados para llevar a cabo esta decisión. Si en una época donde todo funciona con normalidad, donde se puede acceder a los servicios médicos para, por ejemplo, realizarse una prueba de embarazo o acceder a una farmacia con normalidad es difícil para muchas mujeres, ahora lo es aún más.

Actualmente, estas dificultades se han duplicado y triplicado; desde cómo confirman las mujeres un embarazo en este preciso momento porque el acceso a una prueba de embarazo, que en una situación de normalidad sería fácil, es ahora mucho más difícil. Resulta para muchas una dificultad, ya que algunas viven con sus familias, no pueden salir y están todo el tiempo controladas o vigiladas.

 

Más infomación  AQUÍ

 

Hay mujeres que nos contactan sin haberse realizado ningún tipo de prueba para confirmar si están embarazadas, lo cual no pasaba antes. Por otra parte, están tardando mucho tiempo en confirmar sus embarazos con una prueba de farmacia. Eso representa y denota las condiciones en que las mujeres abortan en el contexto de la pandemia, que son condiciones de absoluta soledad, muchas están solas, pues a pesar de estar acompañadas en el confinamiento o de estar con sus familias, estas no saben de sus procesos de embarazo y tampoco saben de sus procesos de aborto. Es decir que no tienen vínculos o acompañamiento social en este proceso, no hay nadie en quien puedan confiar.

Algo más que ha cambiado es que las mujeres nos están contactando mucho más que antes porque, en el contexto previo a la pandemia, sin emergencia sanitaria hay servicios de aborto clandestinos; además, hay muchos médicos y médicas y muchas clínicas que ofertan este servicio, y ahora, que están en emergencia sanitaria, no ofrecen con normalidad el servicio. Entonces, nosotras, como “Las Comadres”, somos su primera y única opción. Los acompañamientos se han incrementado en un 25% entre febrero y marzo. En febrero recibimos, aproximadamente, 150 llamadas y en marzo recibimos 200. La necesidad de las mujeres no para, no se pone en pausa, no espera.

 

Texto traducido de: Estimates of the Potential Impact of the COVID-19 Pandemic on Sexual

 

Hay una serie de condiciones por las que las mujeres están atravesando durante este periodo de emergencia sanitaria que han dilatado su decisión y han hecho que se generen nuevas estrategias para llevar a cabo sus abortos; sin embargo, ¿las mujeres están exponiéndose a situaciones que pongan en riesgo su salud o estas mismas condiciones, al no poder acceder a una prueba de embarazo ni a ecografías, las ponen en riesgo?

Las mujeres van a retrasar el llevar a cabo su decisión de abortar. Apenas se enteran de su embarazo, y saben que no fue planificado ni deseado, toman la decisión inmediatamente. Siempre hay obstáculos en su camino que retrasan el acceso a un aborto seguro y realizárselo. Ahora, esos obstáculos son aún más fuertes y más grandes; entonces lo que sucede es que las mujeres tienen tiempos de embarazo mucho más avanzados cuando contactan con Las Comadres, y siempre, un aborto en un tiempo más temprano, resulta mucho más fácil de gestionar en casa para las mujeres. Sin embargo, esto no quiere decir que no se pueda realizar en otros tiempos del embarazo. Esto es importante decirlo, pero si pone en riesgo la salud mental de las mujeres porque la angustia que les genera el no poder interrumpir sus embarazos y no poder llevar a cabo su decisión, y que pase el tiempo, son factores que afectan directamente a la salud mental de las mujeres.

 

Revisa el comunicado completo AQUÍ

 

Muchas mujeres no tienen ciertos accesos o recursos para contactarse con nosotras y van a volver a utilizar técnicas de aborto inseguro. Esto es clarísimo. En contextos donde no hay acceso a información, a recursos o a servicios para tener un aborto de manera segura, las mujeres que ya han tomado la decisión lo harán cueste lo que cueste.

En este momento, por la emergencia sanitaria, el sistema de salud está colapsado, es deficiente y no atiende emergencias obstétricas en muchos lugares, y lo que va a suceder, seguramente, es que va a aumentar indudablemente la tasa de mujeres que se enferman o mueren por abortos inseguros. Ahora más que nunca la red de acompañamiento “Las Comadres” es indispensable, pues podemos ser la primera opción para las mujeres que buscan interrumpir un embarazo, para estar acompañadas y hacerlo de forma segura.

 

Del contacto que tienen con las mujeres para acompañar sus abortos, sumada a la situación actual, ha habido alertas de colectivas de mujeres y feministas que demandan atención a las situaciones de violencia que puedan agudizarse durante el confinamiento. ¿Ustedes han podido identificar que esto ocurra e influya de alguna manera en que el acceso de las mujeres a un aborto seguro tenga mayores dificultades a causa de la violencia intrafamiliar o de pareja?

La situación de encierro hace que las mujeres que ya vivían alguna forma de violencia con sus parejas o en su contexto se expongan aún más. Cuando las mujeres están en este tipo de situaciones en la cotidianidad o en un día a día más “normal” tienen, al menos, ciertos momentos donde no están vigiladas ni están bajo la mirada o amenaza constante de los agresores, pero, en este confinamiento, esa situación resulta compleja para ellas. Lo que ha pasado y que antes no ocurría, es que muchas mujeres nos piden que las acompañemos a través del chat, únicamente a través de mensajes escritos. Son mucho más estrictos los horarios en los que ellas van a poder conversar. Nosotras siempre hacemos esa pregunta a las mujeres cuando se contactan por primera vez, les consultamos si pueden hablar y si tienen wi-fi, también sobre su accesibilidad y posibilidad de comunicarse. Ahora, muchas más son las que nos dicen que no pueden hablar, que no podrían tener una conversación por llamada, pero que sí pueden chatear en ciertos horarios, con muchas restricciones.

Eso denota, efectivamente, el control que se ejerce sobre ellas, la violencia y la manipulación. Si hemos tenido muchos casos así, de mujeres en situaciones de violencia con sus parejas, pero también hemos visto en esta situación, la violencia que viven las adolescentes y las mujeres jóvenes. (…) Hay muchas adolescentes y mujeres jóvenes que depende de sus familias y que tienen mucha restricción para poder tomar una decisión y ejercer un derecho, como es el derecho a abortar. A ellas también se les dificulta chatear, son muy controladas, su privacidad y autonomía son casi nulas y su acceso a recursos también lo es.

“Estaba acompañando a una mujer, cuya pareja trabajaba en un servicio de respuesta de la emergencia. Ella podía únicamente hablar y contactarse conmigo cuando él salía al trabajo y hacía guardias (…) me decía con mucho énfasis: por fa no me escribas, ni se te ocurra mandarme mensajes de nueve de la mañana a nueve de la noche, que él está aquí alado mío. La situación de riesgo, que ella vivía tan inminentemente, nos lleva a tener un dialogo más directo y más claro entre acompañantes y acompañada para que ellas puedan sincerarse con nosotras y decirnos que está en riesgo.” Las Comadres

En este momento, nuestro acompañamiento se basa en mensajes y llamadas telefónicas. El rato que a ellas les quitan el celular, nos quitan el medio de comunicación, y hay que pensar que estas chicas van a tener un aborto en casa. Para ellas, la situación es realmente crítica y nosotras tenemos que simplemente buscar las formas de lograr estar ahí y, obviamente, hacer un trabajo de equipo y de complicidad. Al final lo logramos, pero esto demuestra que existen otras formas de violencia que están muy naturalizadas, que ahora complican mucho más estos procesos y que, sin embargo, ellas están hiperdispuestas a hacer lo que tengan que hacer para poder vivir sus procesos de aborto.

“ (…) Era complicado comunicarme, porque durante el día podíamos hablar súper limitado porque siempre la chica que acompañábamos estaba con su familia. Conversábamos con códigos y siempre por chat, pero ella no tenía espacio de privacidad en el que pueda hablar tranquilamente conmigo, y en la noche le quitaban el celular en casa. Yo tenía que estar prácticamente pegada al celular para que cuando ella tenga un ratito, aprovechar ese momento.” Las Comadres

 

En este contexto, ¿qué información es importante para una mujer que necesita acceder un aborto?

Una mujer que quiere acceder a un aborto necesita tener el contacto de “Las Comadres”, una red como nosotras que es feminista, que brinda información sobre el aborto seguro con medicamentos. Este contexto ha demostrado que el aborto con medicamentos debe estar disponible ampliamente para las mujeres (…) el aborto inducido, el aborto acompañado por feministas es seguro y debería ser la primera opción para muchas. Es un aborto que, incluso, rebasa barreras de violencia, de falta de acceso al servicio de salud, de restricción, de falta de privacidad de las mujeres. Una mujer que aborta con medicamentos va a estar segura, va a estar cuidada, siempre y cuando tenga acceso a información y acompañamiento.

En segundo lugar, es esencial que las mujeres sepan que pueden recibir atención en los servicios de salud por emergencia. Sabemos que cada vez es más difícil que las atiendan en emergencias obstétricas, pero hay ciertos lineamientos del Ministerio de Salud Pública para estos servicios sobre atención en emergencias obstétricas, puesto que es legal que las atiendan por una complicación por un aborto en curso, y que es legal que las atiendan por un aborto incompleto. Ahora más que nunca es esencial que se sepa esto, y es esencial que se sepa también que los médicos y médicas tienen la obligación de guardar el secreto profesional y que es ilegal que las denuncien en los servicios de salud si sospechan que han tenido un aborto provocado. En temas de seguridad, otra cosa esencial es que las mujeres sepan que un aborto con medicamentos es exactamente igual que un aborto espontáneo o natural en cuanto a los síntomas, en cuanto a cómo se mira y en cuanto a cómo se produce, pero también en el tratamiento que tiene una complicación por un aborto con medicamentos o una complicación por un aborto espontáneo.

 

¿En este tiempo se ha dado algún caso de criminalización o de alguna denuncia formulada por parte de médicos o médicas de alguna mujer que haya llegado a algún hospital?

Nosotras desconocemos esa información porque todas las mujeres que abortan con “Las Comadres” tienen un aborto seguro, y eso implica que no son judicializadas ni criminalizadas. Lo que nosotras hacemos no es solo promocionar un aborto seguro en cuanto a temas médicos, sino también en cuanto a la seguridad integral de las mujeres, a que ellas tengan las herramientas para prevenir que sean denunciadas y para evitar, efectivamente, ser criminalizadas.

 

¿Han generado estrategias o tienen alguna estrategia de acompañamiento como red de acompañamiento?, ¿Cómo les está afectado a ustedes al interior?

“Las Comadres” partimos de un principio esencial, y es que queremos que las mujeres vivan sus procesos de aborto de una manera feminista, es decir, que sea un aborto libre de prejuicios, de miedos, de estigmas, de burocracia. No burocratizamos el proceso de las mujeres, lo cual quiere decir que no complicamos el acceso, no ponemos trabas innecesarias, ni requisitos innecesarios para que ellas puedan tener acompañamiento y llevar a cabo su decisión. En ese sentido, nosotras tenemos herramientas para acompañarnos: primero, nosotras no somos un servicio, somos una red feminista de acompañantes que hacemos esto porque creemos en la autonomía de las mujeres. Esto nos da una mirada que no es asistencialista, sino política, hacia las mujeres.

Sabemos que cada aborto es la posibilidad de que las mujeres ejerzan su autonomía, y reconocemos nuestras propias limitaciones. “Las Comadres” acompañamos un momento puntual y concreto en la vida de las mujeres, que es la interrupción de un embarazo, un aborto seguro, pero entendemos que tenemos limitaciones para acompañar otro tipo de situaciones. Para entender nuestro alcance, lo que hemos implementado en este tiempo además de otras cosas, son reuniones periódicas de acompañantes para escucharnos, para hablar de las situaciones difíciles. Hemos implementado intercambios con acompañantes de algunos países de América Latina para escucharnos, ver cómo estamos. La emergencia sanitaria nos demanda tener estrategias que van cambiando y adaptándose de acuerdo al contexto. Esta semana no es lo mismo que hace dos o tres semanas. Evaluamos permanentemente nuestras estrategias, pero la estrategia de mayor cuidado y que nos funciona mejor es tener en claro qué podemos hacer y qué no. No somos las salvadoras de las mujeres, las comadres somos quienes facilitamos que ellas vivan y gestionen sus propios abortos.