Sextear a través de los mensajes directos de Instagram ya no ofrece ninguna garantía de privacidad. Y a menos que tu rubro sea el trabajo sexual digitalizado (ser modelo webcam), te veas en la obligación de vivir explotación laboral por parte de dichas plataformas digitales y sus seguidores, y por lo tanto, debas promocionar tus servicios eróticos sin garantía alguna de recibir una retribución económica por ello, es momento de dejar de enviar mensajes de texto o imágenes de contenido sexual explícito en la aplicación de Meta pues desde el 8 de mayo la multimillonaria empresa eliminó el cifrado de extremo a extremo en todas las conversaciones personales que tienes allí.
¿Qué es el cifrado de extremo a extremo?
Es un sistema de comunicación en el que solo quienes envían y reciben pueden leer los mensajes o ver las fotos y videos. Si antes del 8 de mayo ya era un problema enviar a través de los mensajes directos de Instagram nuestro contenido sexual íntimo (fotos, videos o enlaces a contenido que nos gusta) –aún cuando se activara la opción de autodestrucción– ahora definitivamente no es una opción seguirlo haciendo porque la empresa "legalmente" puede (lo hace ya y lo hará) leer, ver, escuchar, analizar, difundir, vender, modificar nuestras conversaciones, usarlas para entrenar modelos de IA o cualquier cosa que se le ocurra más adelante.
Sabemos que esto no es una sorpresa. Técnicamente todo el contenido (imagen, texto, voz, audio y video) que producimos gratuitamente para Instagram, una vez es subido a la red social y publicado en internet, le "pertenece" a Meta, ya no a ti ni tiene tu autoría. Sin embargo también entendemos que hay millones de personas que solo pueden vender sus productos y servicios (sexuales o de otro tipo) a través de esta aplicación.
Pero eliminar el derecho a la privacidad en un conversación personal digital en el siglo XXI es como haber vuelto a la época en que se enviaban cartas protegidas únicamente con sellos de cera que podían ser abiertos por los censores (función social que ha mutado hasta el policía digital) para leer, alterar o suprimir los contenidos. Un sinsentido, más aún en momentos donde nos meten por todas las cavidades posibles la ficción de "seguridad y protección".
En la época de los pánicos morales a diario (caso Therians, caso Epstein, teoría de el gran reemplazo), la difusión no consentida de imágenes íntimas como en la pornovenganza y la sextorsión (técnicas utilizadas mayoritariamente por hombres para desprestigiar y chantajear a sus parejas, exparejas o mujeres que no quieren tener sexo o relaciones amicales con ellos) y de los foto/video montajes (realizados también con inteligencia artificial) para colocar el rostro –incluso de niñas– y alterar la identidad de mujeres en escenas sexuales con el fin de agredirlas), que nuestro contenido íntimo y privado quede a merced del "buen uso" de empresas como Meta sería un disparate (en todos los sentidos de la expresión).
Por ello es que debemos salir a cazar alternativas digitales que nos garanticen mínimamente un protocolo de comunicación privada como el cifrado de extremo a extremo porque no vamos a esconder nuestra sexualidad.
Ustedes, empresas y empresarios todopoderosos no pueden ser los únicos que capitalicen nuestra eroticidad.
Cabe preguntarse: ¿Qué es peor que tener sexo con alguien que no nos gusta? Exacto. Hacerlo gratis. ¿Qué es peor que alimentar los bolsillos de multimegahypermillonarios como Elon Musk (Twitter y Tesla), Mark Zuckerberg (Meta), Jeff Bezos (Amazon), Peter Thiel (PayPal y Palantir), Larry Page y Sergey Brin (Google)? Pues hacerlo gratis.
¿Qué se puede hacer?
Una opción (aún) no punible es seguir sexteando y para ello utilizar aplicaciones que garanticen el cifrado de extremo a extremo en nuestras conversaciones.
WhatsApp empezó a ofrecer este servicio solo desde 2016 tras una avalancha de críticas y una gran migración de usuarias hacia otras alternativas digitales pero cabe preguntarse: si Meta es dueño de Instagram y eliminó el derecho a la privacidad en un abrir y cerrar de ojos: ¿en cuánto tiempo hará lo mismo con su otra aplicación estrella de mensajería instantánea?
Por otro lado, Telegram no ofrece por defecto el cifrado en los chats y ya ha "colaborado" con gobiernos entregando información personal y conversaciones para ser usadas en juicios de distinta índole.
La opción recomendada es la aplicación Signal que sí garantiza el cifrado de extremo a extremo, que no ha cedido ante las presiones de distintos gobiernos para entregar información privada y que constantemente se comunica con quienes usan la aplicación para informar de posibles vulneraciones de seguridad lo que fortalece la confianza en este proyecto. La aplicación es de código abierto y eso permite que sea auditada por la comunidad de forma independiente para encontrar brechas de seguridad, sin embargo su sistema de comunicación no está descentralizado lo que ofrecería aún más ventajas en términos de privacidad para quien la usa.
También existen alternativas no masivas y descentralizadas como CoyIM, un cliente de mensajería independiente para computadoras de escritorio enfocado en la seguridad y la privacidad.
Seguramente hay quien te motive a no sextear por alguna razón moral pero creemos que se puede hacer de manera más privada. Y así solo dar papaya a nuestro placer y gozo. Además esta puede ser la excusa para que resguardes tu comunicación en relación a otros temas que también nos importan. ¿Criticarías al gobierno de turno por mensajes directos en Instagram si ya sabemos que esas conversaciones no son privadas? ¿Enviarías datos personales como tu número de cuenta de ahorros, tu dirección de casa o tu contraseña del IESS a través de una conversación sin cifrar? Claro que no.
Y aunque este texto tenga como excusa la privacidad para sextear, tú y yo sabemos que en el fondo no estamos hablando sólo de sextear. 😉
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