Portada: Escena de la segunda función de la obra de teatro AristócRatas. 29 de noviembre de 2025. Capilla del Museo de la Ciudad, Quito. Foto: Cortesía de Alejandro Ramírez Anderson
You take my love
You want my soul
I would be crazy to share your life
Why can’t you see what I am?
Sharpen your senses and turn the knife
Hurt me and you’ll understand
—(I’ll Never Be) Maria Magdalena de Sandra (1985)
Si, ya sabemos… Lo han repetido hasta el hartazgo: "la capilla del Museo de la Ciudad fue desacralizada en 1998". Así lo señaló la museógrafa que recibía a la gente minutos antes de la segunda función de la obra de teatro: "AristócRatas: Crónicas de una Marica Incómoda" a cargo del colectivo artístico Up-Zurdas. También hizo una broma antes de ingresar a la polémica ermita. Solo había una corta fila de personas, la mayoría más alta que yo.
—Tengan cuidado de no golpear sus cabezas con el travesaño de la puerta —dijo mientras me miraba, siendo el único torso que no tuvo que agacharse.
Me pregunto: ¿De dónde sacarán anhelos arios de altura y corpulencia ese mangajo de hispanistas que hoy se rasgan las vestiduras, si al parecer y como deja ver esta minúscula entrada a la capilla nadie pasaba del metro sesenta cuando se construyó el antiguo Hospital de la Misericordia de Nuestro Señor Jesucristo (San Juan de Dios) allá por 1565?
Tantas veces he ingresado a este lugar. He performado en este lugar. Si, aquí se realizó un acto en conmemoración de la Despenalización de la homosexualidad en 2021, lo organizaron las mujeres trans de la colectiva Nueva Coccinelli. Recuerdo haber usado tacones altísimos, un vestidito rojo de quinceañera, con tul y toda la wea… Puse de fondo un audio sobre el dictador, el magnánimo León Febres Cordero y su persecución con los Escuadrones de la muerte a maricas, travas, vagos y malolientes. Luego bailé como una Maria Magdalena. Un par de fotos, unas banderas trans por aquí y unos eslóganes bien portados por allá y se acabó. No hubo escándalo ni ruido en aquella ocasión.
Regreso a esta bóveda del pasado, no hay bancas largas de madera alrededor de la nave central. Solo unas insípidas sillas.

Ignorando el empobrecido retablo, lo primero que veo es a una moderna drag queen barbada, su peluca la delata es parte de la Casa de Los Milagros y hace muy poco llegó de Guayaquil a Quito para hacer de las suyas. Su nombre: Alfajor, como un dulce postrecito con intención de seducirnos. Viste una botas altísimas hasta medio muslo, negras, de imitación de cuero. Anteojos y un sujetador. Se lame, se toca, nos mira, se excita. Una pequeña pantalla la acompaña en sus labores de telefonista caliente. Se proyecta porno, si porno en una capilla. Yo se, las voces expertas le dirán POSporno, POSTporno, anti porno, porno feminista, porno queer… Pero es porno, pornografía, πόρναι, pórnai. Y no debería haber ni una pizca de vergüenza en decirlo con todas sus letras. ¿Nadie recuerda las guerras feministas por el sexo entre las hétero y las lesbianas sadomasoquistas a finales de 1970 e inicios de 1980 en gringolandia? Supérenlo.
¡Shhh! Empieza.
"Nalgas con olor a caca"
De frente, adornando el retablo, un inodoro de pedestal a lo Marcel Duchamp, muy sacado de contexto, sobre una pequeña plataforma de madera sin curar. Con movimientos de graciosa majestad aparece en escena La AristocrRata (Catarsys). Acordemos que es una "mujer", acordemos que se lo nota "la opulencia, el buen gusto, la clase". Acordemos…
Tras de si, aparece El AristocRata (Paúl Zambrano). No se le nota ni la plata ni una buena reata. Lleva por casco un cabezón de roedor. Se acerca al inodoro, desabrocha su cinturón, chao pantalón y empieza a cagar mientras de fondo suena una regrabación con la voz alterada: "Los invito a trabajar igual de duro que estamos trabajando nosotros en el Gobierno, la misma cantidad de horas, y estoy seguro de que se van a comprar varios platos de comida. Van a tener entrada, plato fuerte y postre". Si, las desafortunadas declaraciones que realizaría el flamante presidente Daniel Noboa el 21 de febrero de 2024 en el palacio de gobierno durante una entrevista para RTS.

La rata finaliza y se puede observar como un mojón de mierda le cuelga de las nalgas. ¡Oh no, es caca! En una capilla sagrada hay caca. "¿Alguien quiere pensar en los niños?" habría suplicado Helen Alegría de Los Simpsons. Pero no hay niños y solo es caca falsa.
La AristocRata se mueve rápidamente, carga una caja de cartón que lleva un rótulo de papel: CARIDAD. Se inclina ante las heces de su marido y con una soberbia expresión facial me interpela. Nos bufa. Nos recuerda que debemos dar las gracias. ¿Qué sería de nuestros cuerpos sin la bondad del poder, sin su misericordia? ¿Qué sería de Ecuador sin Daniel y su esposa, Lavinia; sin Álvaro y su esposa, Annabella; sin Luis y sus esposas, Isabel y Mercedes? Que sería de este paisucho sin el proyecto de despojo y muerte…
La maldita AristocRata se masajea la cara con la mierda, lo goza.
Acaba.

Angelus Novus
Si, esa criatura es el blanco polifónico de Paul Klee. Es el ángel nuevo salvaguardado por Walter Benjamin e interpretado hasta el hartazgo por la crítica. Es Lacrimosa (Pyper Delongpré) fingiendo que baila ballet sin zapatillas. Llora, canta, llora, canta, llora. Entona tu himno ante el altísimo. ¡Oh mi señora! Disuélvete en la nada. Con tu rostro de Club Kids guíanos hacia el abismo, mátanos.
Qua resurget ex favilla
Judicandus homo reus.
Huic ergo parce, Deus:
Pie Jesu Domine,Dona eis requiem. Amen
Lleno de lágrimas será aquel día
En que resurgirá de sus cenizas
El hombre reo para ser juzgado;
Por lo tanto, ¡Oh Dios!, ten misericordia de él.
Piadoso Señor Jesús,
Concédele el descanso eterno. Amén.
Enfúndate como Pedro Lemebel en 2014. Desnudo bajando la escalera. Enciéndete sobre las minúsculas llamas. Haz brotar de ti el demonio.
Deléitame el sexo con ese suspensor que brota tus nalgas. Múestrate anfibia, híbrida, loca. Cambia de piel, enrojécete los muslos. Ponte un tocado y anuncia el fin de los tiempos.
Has llegado Babilonia, la grande. Has arribado gran ramera sentada sobre la bestia escarlata de siete cabezas y diez cuernos.

No puedo ver
Estas ahí sentado cual si fueras la Venus del espejo, nos miras.
Vuelvo una y otra vez a tu profundo rostro de Maja Desnuda.
Eres Teresa soñado y en tu entrepierna se nota la incomodidad de ese leotardo. ¿Dónde está Balthus?
Tienes el semblante del Hermafrodito dormido.
Eres Pecado.
¡Ay, Pobre marica! Te han atrapado, las redes del máximo, del mayor engaño, el amor al trabajo.
¡Que terrible costumbre esa de querer comer más de una vez al día!
¿Podremos en algún momento —como nos enseñó la antifascista Isabel Oyarzábal— decir “En mi hambre mando yo”?
Entran las ratas, te saborean. Él te toma por la fuerza. Una silla, un pie, una nalga.
Me niego a ver la simulación de violación. ¿Pero en una performace hay algo que puede ser considerado una simulación, simulacro, fingimiento? ¿Acaso violaron a Pecado frente a mis narices y a las de doce personas más?¡Una violación en una capilla! ¡Santa madre bendita! Es algo jamás antes visto en Ecuador.

Continúa. Solo hay penumbra, ella está arrecha. Se para lejos como columna jónica. Encienda una lámpara, la apunta a sus ojos y me estremece. Vive el delirio, eso es un orgasmo y de fondo los gritos del querubín.
La AristocRata hace prosa de sus habilidades faciales. Sirvió rostro sin duda alguna. Basiliscus has quedado ciega. Y la Pobre marica yace muerta.
La virgen del Carmen, su favorita

¡Ay, Ifigenia! El destino de ser sacrificada te persigue y pese a tus hermosos y voluptuosos tobillos las caudas que arrastras son más… Pesadas y desproporcionadas capas negras a manera de sotanas que un grupito de eunucos anacrónicos viste. El arrastre de caudas es un ritual que se incorporó a la liturgia del Virreinato de Lima y luego se transfirió a la Real Audiencia de Quito y a la Capitanía General de Venezuela. Si bien es un protocolo militar romano —en que los soldados homenajeaban a un general muerto— este fue fagocitado por el cristianismo y asumido como ceremonia sevillana. Hasta hace poco la costumbre continuaba en las catedrales de Maracaibo, Mérida y Coro, ahora no. Aunque la Catedral Primada de Quito exija exclusividad sobre esta chuscada colonial, aún se realiza en la Catedral de Caracas… Vaya ironía.
Ifigenia, Ifianasa, Ifímede cantas vigorosa y llenas la nave central de la ermita. Flores, súplicas y devoción. Tú misma eres la madre del jardín del dominus. Y en esta viña hay de todo: milicos, paracos, carabineros; pacos, yutas, chapas, canas; tiras, ratis, polis, tombos.
Según Óscar Contardo eres la virgen favorita de la madre de esa "Loca fuerte". La del Carmen y te has escapado de la vitrina que hace las veces de frontispicio de este museo muerto.


Izq: Ifigenia viste una fotografía de Sara Millerey González, mujer trans torturada y asesinada el 4 de abril de 2025, en el municipio Bello, estado de Antioquia, Colombia. Der: Ifigenia recibe en su regazo el cadáver de Pecado, muerto tras ser abusado por los AristócRatas. Junto a Lacrimosa lo lavan y ungen. 29 de noviembre de 2025. Retablo de la Capilla del Museo de la Ciudad, Quito. Foto: Cortesía de Alejandro Ramírez Anderson
No paras de salmodiar, agitas tus claveles, lavas cuerpos. Han herido al tuyo, a las tuyas. Vistes su rostro tan desfigurado como sus piernas quedaron, Sara no puede hablar le han quitado la lengua. ¿Habrá sido su condena por expulsar a la hembra?
Te conviertes en los dolores, en los siete, uno tras otro, pesan sobre tu lomo. Lloras y se siente tu cuerpo constipado. ¿Pero una advocación mariana puede tener cuerpo? ¿Tus lágrimas son de verdad? ¿Si las toco se sienten tibias y saben saladas? ¿Pero acaso no recibes tu mismas las almas elevadas?
Ni santas ni trans, ni putas ni tortas, ni locas ni rotas, ni en apuros ni en las derrotas.
La negatividad queer/homosexual/trans
No somos iguales a ustedes, tampoco demasiado distintas.
No nos merecemos un "espacio" sobre su larga mesa.
Hemos robado las migajas y queremos todo el banquete.
Muerte a Saló, al papa, al prelado, al obispo.
Muerte al comandante, a su rey y a sus ministros.
Muerte al padre, al presidente, al emperador y su contingente.
Somos pecado, demonio, infracción, vicio, flaqueza, perversidad, vileza, sodomía.
Somos nefando.
Somos ofensa.
A las absurdas…

No se queden atrapadas en las redes sociales, ni en las nazionales.
Ustedes son infinitamente más que esto, saquen provecho.
Doten de más insumos actorales a sus integrantes.
Huyan de la representación de la víctima, de la foto arrugada que no cuenta nada.
Escapen del tendedero. No todos tuvieron el mismo precio.
Inspírense en la espiritualidad de las putas de calle que arman rituales sin monaguillos.
Manchen los muros de esas catedrales, búrlense y no lo justifiquen, si acaso hagan caso omiso.

A los aristócratas de papel
Finaliza. Veo un pastel, dos madres aguardan a que sus hijos salgan de personaje. Abrazos, felicitaciones, fotos. Una función larga, el escenario queda hecho un cochinero. Nadie se imagina que al día siguiente el colectivo FIRMES (?) arrancará con una cacería de brujas —nunca mejor usada la expresión—, que conducirá a que el Arzobispo de Quito y Primado del Ecuador, Alfredo Espinoza, publique un comunicado condenando esta obra de teatro. Para resultar en que el asambleísta oficialista Andrés Castillo (bancada de ADN) solicité incluir como punto de discusión en la sesión 56 de la Asamblea Nazional, una moción de censura… Digo, una resolución que reza así: "Exigir que, en el ámbito de las fiestas de Fundación del Distrito Metropolitano de Quito, se promueva y haga respetar las tradiciones y los espacios públicos que arraigan el sentido de pertenencia de los quiteños".
Si tanto les pica, rásquense. Yo lo puedo hacer por ustedes, ya lo he hecho cuando sus maridos se ponen arrechos.
Que si su majestad burguesa no autorizó, que si nadie le avisó, que si no sabía, que perdón, perdón, perdón… Repita conmigo, señor alcalde: mi cabeza para el pueblo, mi cadalso es merecido.
Veo solo a doce personas: las museógrafas, el fotógrafo oficial, un par de activistas de la vieja guardia, unos turistas… Dos amigas que hacen arte drag en discotecas, un artista contemporáneo muy bien formado. No es lo más vanguardista que he visto, le faltó… pero tengo la mente tan depravada que ya nada me hace mella.
Nos despedimos.
—¿Hasta cuándo? —irrumpe la imagen ofendida.
—¡Hasta la vuelta mi Señor! —dicen las maricas isaurias.
Autoras
Daría
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daria@laperiodica.net
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