La República del Sudán está ubicada al noreste de África. Actualmente vive la peor crisis humanitaria del mundo, desde que en abril de 2023 la población sudanesa se halla sumida en una guerra civil que ha causado más de 150 000 personas asesinadas, 13 millones de personas desplazadas y 4 millones de refugiadas.
5 de noviembre de 2025
Nosotras, las mujeres de Kongra Star en Rojava (norte y este de Siria), alzamos hoy nuestras voces con el corazón apesadumbrado, en solidaridad con todas las mujeres de Sudán, especialmente las de El Fasher, que sufren los momentos más terribles de sus vidas bajo el peso de la violencia brutal, los asesinatos, las violaciones sistemáticas, las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas y el desplazamiento de miles de personas de sus hogares.
Lo que les ha ocurrido a las mujeres de El Fasher no es simplemente una serie de agresiones; es un crimen de lesa humanidad: un acto intencional de feminicidio, un intento deliberado de aniquilar a las mujeres y un ataque directo contra toda comunidad que lucha por la libertad y la justicia.
Su sufrimiento es nuestro sufrimiento. Compartimos su dolor, su miedo y la desesperación que embarga sus corazones. Estamos decididos a que el silencio del mundo no cese sin que sus voces sean escuchadas, y a que la injusticia no continúe amenazando sus vidas sin que haya consecuencias.
Creemos que las mujeres son el corazón y el pilar de la sociedad, y que su libertad e independencia son la base de toda comunidad libre y justa. Ante las difíciles circunstancias que enfrentan las mujeres de El Fasher, se convierte en su deber —y en el de todas las mujeres libres del mundo— protegerse a sí mismas y su existencia.
La protección no puede depender únicamente de otros; debe surgir de la creación de sólidas redes organizativas de mujeres que las unan en cada barrio, pueblo y aldea. Estas redes deben establecer mecanismos prácticos de protección, incluyendo la autodefensa, zonas seguras colectivas, documentación y monitoreo, y la provisión de apoyo psicológico y material a las sobrevivientes y mujeres afectadas.
La movilización social y organizativa de las mujeres no es una opción: es un medio de supervivencia y un camino para preservar una vida digna frente a la opresión y la tiranía.
Afirmamos que la lucha de las mujeres contra la ocupación, la violencia y las mentalidades autoritarias no puede ser individual. Es una lucha colectiva que exige la unidad de las mujeres en todo el mundo y una voz unida que enfrente la injusticia con fuerza y determinación.
Cada ataque contra una mujer es un ataque contra la sociedad en su conjunto, y cada paso que dan las mujeres para protegerse y organizar sus comunidades es un paso hacia la libertad, la dignidad y la justicia.
A través de la filosofía de “Jin, Jiyan, Azadî” (“Mujer, Vida, Libertad”), declaramos que el dolor que sufren las mujeres de Sudán es un dolor global. Es responsabilidad de todas las mujeres libres del mundo solidarizarse con ellas, amplificar sus voces e instar a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas y significativas para salvar sus vidas y defender sus derechos.
Hoy alzamos la voz ante la comunidad internacional y todas las organizaciones humanitarias y de derechos humanos:
exigimos medidas inmediatas para poner fin a la guerra y detener toda forma de violencia contra las mujeres de El Fasher y todas las mujeres de Sudán.
Es imperativo escuchar el clamor de las mujeres, respetar sus vidas y su dignidad, y brindarles apoyo integral, incluyendo refugios seguros, atención médica y psicológica urgente, y acceso sin trabas a la ayuda humanitaria en todas las zonas afectadas, sin demora ni obstáculos.
También solicitamos la creación de una investigación internacional independiente y transparente para esclarecer la verdad y exigir responsabilidades a todos los perpetradores, garantizando que nadie escape a la justicia. Esto es fundamental para enviar un mensaje claro de que las violaciones de los derechos de las mujeres no quedarán impunes.
Asimismo, recalcamos la importancia de apoyar las iniciativas locales de mujeres y empoderarlas para que participen de manera efectiva en la toma de decisiones y en la reconstrucción de la sociedad sobre la base de la justicia y la igualdad, de modo que se pueda alcanzar una paz duradera, se ponga fin a la violencia y se garanticen la libertad y la dignidad de todos los miembros de la sociedad.
En Kongra Star creemos que la resiliencia y la lucha de las mujeres sudanesas por una vida digna y el honor humano son una extensión de la lucha de todas las mujeres libres del mundo. Nuestra solidaridad con ellas no es un sentimiento pasajero, sino un compromiso moral y humano, y una responsabilidad colectiva que nos impulsa a apoyarlas.
Declaramos ser su apoyo y su fortaleza; compartimos su dolor y alzamos sus voces al mundo. Su lucha es nuestra lucha, y su dignidad es nuestra dignidad.
La unidad, la organización y el poder de la autoprotección son las verdaderas fuerzas que crearán libertad y justicia.
Kongra Star seguirá apoyando a todas las mujeres en la construcción de una sociedad que garantice igualdad, seguridad e independencia, libre de violencia y opresión, guiada por la filosofía de "Mujer, Vida, Libertad", que representa la esencia de nuestra visión y nuestra razón de ser.
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