La salud sexual y salud reproductiva: un tema pendiente


La salud sexual y salud reproductiva: un tema pendiente

Han pasado cinco meses desde que la emergencia sanitaria por la Covid- 19 fue declarada en Ecuador, y el sistema de salud pública ha respondido a una situación de emergencia sin precedentes. Hasta hoy, 27 de septiembre del 2020, se registran 127 mil casos confirmados y 11 273 personas fallecidas por la pandemia en todo el país.[1] Esta situación ha provocado varios cuestionamientos sobre lo que hace falta para garantizar los derechos de acceso y atención en los servicios de salud, puesto que los esfuerzos se han enfocado en combatir la pandemia en perjuicio de otras enfermedades, dolencias y atenciones, entre ellas la salud sexual y la salud reproductiva de las mujeres.

A criterio de Ana Vera, directora de la Fundación Surkuna, la desatención a estos temas responde a que no son una prioridad política. “No se mira a la salud de las mujeres como importante, y estos temas suelen ser aplazados permanente, más aún en momentos cuando hay emergencias como la Covid. Lo último que priorizan los gobiernos son los servicios dedicados a las mujeres”.

Según los resultados arrojados por la investigación Libres e Informadas, realizada por Surkuna, Fundación Mujer & Mujer, Fundación Lunita Lunera y el Movimiento de Mujeres de El Oro, la situación de las mujeres, niñas y personas trans durante la emergencia es un asunto al que se debe poner principal atención, pues el 47,7 % de las usuarias del sistema de salud público han tenido dificultades para acceder a servicios de salud sexual y salud reproductiva, mientras que el 45,9 % de personas que presentan mayores dificultades en estos servicios tienen una edad que oscila entre los 18 y los 24 años.[2]

Estas cifras varían de acuerdo con la situación en la que las mujeres y personas trans se encuentren. Por ejemplo, si son migrantes se suman factores como el estigma, la xenofobia y la discriminación, lo cual vuelve más complejo el acceso a la salud en los países de acogida, y Ecuador no es la excepción, puesto que durante la declaratoria de emergencia por la pandemia por Covid-19 esta situación de vulnerabilidad se ha agudizado, poniendo en riesgo la salud de las mujeres migrantes.

 

¿Cómo han enfrentado el acceso a salud sexual y salud reproductiva las mujeres venezolanas?

El acceso a salud sexual y reproductiva en las mujeres venezolanas que se encuentran en Ecuador es “grave”, según comenta Ana Vera, pues se mezclan varios factores al momento de acceder a este derecho: por una parte xenofobia y por otra la discriminación histórica. “Ellas, en su situación concreta de migración y de vulnerabilidad, son muchas veces a quienes más se les niega el acceso a los servicios de salud. Incluso para agendar citas o para poner denuncias, a veces, no les reciben con el número de cédula porque el sistema está construido de forma excluyente”.

“Tuve una hemorragia durante el embarazo. Fui a un Centro de Salud y no me atendieron, tuve un aborto porque no me atendieron. Luego fui al hospital para que me atendieran y pudieran hacerme la limpieza. En el Centro de Salud me gritaron (…) La enfermera se portó muy grosera conmigo dijo que no me atendieron por no pertenecer a ese subcentro (…) No le importó que yo estaba con un sangrado. Me dijo que saque un turno(…). Me fui a mi casa con dolores y ahí tuve la pérdida (…) Creo que nos tratan mal por nuestra nacionalidad, una se siente discriminada, se siente mal y empieza a pensar que es por ser venezolana. La verdad no sé por qué me trató así”.

Sandra, Nueva Loja, para la Campaña Libres e Informadas.

Entre las ciudades donde la encuesta identificó mayores dificultades para las mujeres se encuentran Nueva Loja, seguida por Quito.

Por su parte, Rosa López Machuca, vocera del Movimiento de Mujeres de El Oro comenta que la situación se vio más compleja con el estado de excepción, por la circulación restringida, pues hubo mujeres que necesitaban ser atendidas de emergencia durante el toque de queda, lo que dificultó su traslado y movilización a los centros de salud.

Durante el confinamiento, las restricciones de movilidad han agudizado la falta de acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, a lo cual se sumó el miedo de las personas a acudir a los centros de salud en los primeros meses de emergencia sanitaria ante la posible exposición a un contagio de Covid-19. Susana Godoy, investigadora de Surkuna, comenta que más allá de que haya concluido el estado de excepción, se siguen dando ciertas circunstancias como la falta de citas médicas, la confusión de las personas a dónde ir, el temor por el virus, etc. Todo esto contribuye a la falta de información experimentada por las mujeres migrantes, quienes, en su mayoría, desconocen que su derecho a la salud está garantizado.

“Fui a entregar exámenes para el control de embarazo, tenía seis meses y no me atendieron a pesar de tener problemas con la vesícula y una fuerte infección. No pude ni ir a otro lugar por salud, no había atención por la pandemia, me dijeron que en el momento que me toque dar a luz me traslade al Velasco Ibarra”.

Lucía, Machala, para la Campaña Libres e Informadas.

Ana Vera, comenta que el acceso a los servicios de salud es complejo cuando se trata de personas de una nacionalidad distinta a la ecuatoriana, hablan otro idioma o tienen una determinada condición de salud, orientación sexual o identidad de género, pues “lo que seguramente ocurra es que van a sufrir muchas más brechas de acceso en el sistema de salud (…) Eso es lo que sucede en el sistema de salud, sobre todo ahora que hay tanta xenofobia y tanto estigma que hacen creer que los servicios deberían estar centrados sólo en mujeres ecuatorianas”, puntualiza.

La Constitución y el Código Orgánico de Salud ecuatoriano garantizan el derecho a la salud sin ningún tipo de discriminación. En el artículo 3 inciso 1 de la Constitución de Ecuador garantiza “sin discriminación alguna el efectivo goce de los derechos establecidos en la Constitución y en los instrumentos internacionales, en particular, el derecho a la educación, la salud, la alimentación, la seguridad social y el agua para sus habitantes.”

Además, en el Código Orgánico de Salud Vigente [3] artículo 7, se garantiza el derecho a la salud sexual y reproductiva sin discriminación alguna:

Otra de las dificultades que se suman a las barreras de acceso a salud sexual y reproductiva radica en el hecho de que los servicios están desatendidos y que no siempre responden a un enfoque de derechos. Esto ha ocasionado que la pandemia y esta circunstancia de emergencia sanitaria agudicen dichas condiciones en los servicios, según comenta Ana Vera.

 

La salud sexual y reproductiva no ha sido una prioridad en el Ecuador

Durante la pandemia, todos los esfuerzos se han centrado en la atención a los pacientes de Covid-19, y esta situación se ha extendido hasta ahora. Las organizaciones de mujeres han levantado información para conocer de primera mano la situación por la que atraviesan las mujeres en todo el país.

“Nos tildan de aprovechados porque vamos a los hospitales, ni que no tuviéramos derecho a que nos atiendan por cualquier enfermedad. Nuestras condiciones no son las más adecuadas porque no tenemos dinero y por eso nos enfermamos, por estar en la calle vendiendo o comiendo lo que haya, pero eso no entienden. Piensan que nos enfermamos por gusto. Fui con un dolor y la persona que me atendió en estadística me dijo que eran normales los sangrados que estaba teniendo. Tenía 12 días de sangrado. No me quisieron atender y me regresé a mi casa, y con remedios caseros me estoy tratando. No queda más hasta reunir el dinero para la consulta privada”.

Nueva Loja, Mariela.


“Dijeron que primero tenían que atender a los ecuatorianos y luego a los venezolanos. Quienes atienden en las ventanillas del hospital nos tratan mal por no ser ecuatorianas, así mismo los doctores, todo el personal no sabe que es un derecho de todos, yo les dije que no era justo y se enojaron. Me han enviado desde el centro de salud al hospital porque solo ahí hacen las pruebas que necesito, pero en el hospital no me atendieron. La atención era para evaluarme el ovario, para extirparme o para mandarme tratamiento pero no sé cómo estaré”.

Vivian, Nueva Loja, para la Campaña Libres e Informadas

Rosa López afirma que “la situación se agudizó en la población migrante que no tiene el estatus de refugiado otorgado por el estado, sumado al desconocimiento del territorio. Como le puede pasar a usted, como le puede pasar a cualquier persona: no conocer el territorio, cómo son las culturas, cuáles son las normativas vigentes, cuáles son los servicios y sobre todo los servicios de salud”.

A criterio de Godoy, en cambio, la falta de atención preventiva genera que al final estén en una situación de emergencia que se podría haber evitado con una acción preventiva. “En eso consisten las acciones preventivas, la atención primaria, la consulta externa de los hospitales”, puntualiza.

 

“Un doctor me dijo que nosotros los venezolanos venimos al Ecuador a ser un gasto, porque ya no se les atiende solo a ecuatorianas que tienen el derecho, sino que además estamos nosotros. Desde ahí siempre que podía elegir ir con otro médico lo hacía”.

Luisa, Nueva Loja, para la Campaña Libres e Informadas


“Siempre me dicen que llame en la siguiente semana, llamo y me dicen que están saturados. Tengo un problema de sangrado y dolor luego de haberme colocado la T de cobre y necesito que me digan algo, pero como no tengo dinero no puedo ir hacia otro lugar. Cuando tenga dinero iré a ver lo que pasa, tengo un sangrado extraño pero dicen que eso no es emergente que espere, pero para mí sí es peligroso porque no es normal, pero tengo que esperar a ver si logro tener dinero”.

Nueva Loja, para la Campaña Libres e Informadas

Para Ana Vera, durante la pandemia se han exacerbado los problemas sociales que desde antes de la llegada de la Covid-19 ya existían. El problema contra las y los venezolanos ya venía desde hace mucho tiempo. “En estas condiciones aquello también se agudiza porque la gente tiene la necesidad de buscar ese enemigo externo o de intentar direccionar los recursos limitados que hay hacia a determinados sectores de la sociedad como si las otras personas no lo merecieran” afirma Vera.

La situación de las mujeres venezolanas y sus condiciones de vida se ven aún más vulnerables en este país de acogida. Son mujeres que seguramente queden embarazadas por la falta de acceso a métodos anticonceptivos o que vean agravada su salud por no recibir atención oportuna; estas son consecuencias que se pueden ir valorando a largo plazo y en lo que queda del 2020.

 

¿Qué puede pasar a futuro?

La situación que actualmente vive el país, con una reactivación económica a cuestas, pone en mayor vulnerabilidad a sectores que ya se encontraban sosteniendo sus vidas de modos precarios, y esto seguramente tendrá impacto en el acceso y priorización del acceso a los servicios de salud. Rosa López comenta que cuando no hay medios de vida satisfechos en lo más básico: vivienda, alimentación y demás, la salud a veces se vuelve como algo que se deja de lado y eso generará un montón de repercusiones, entre ellas afectaciones y enfermedades.

Susana Godoy, también afirma que otra de las consecuencias será el embarazo no planificado, que lleva a una condición de precarización más de la vida e incluso a situaciones de violencia, puesto que el embarazo en contextos de vulnerabilidad aumenta los casos de violencia de género. “Una mujer que queda embarazada de manera no deseada, no planificada y todo lo que conlleva al asumir los cuidados de una persona más en la familia, sin recursos económicos” comenta.

Godoy también menciona que “si el Gobierno no brinda atención integral a la población migrante, habrá impactos muy graves a nivel de salud, en lo económico y seguramente seguirán aumentando los embarazos no deseados”. Plantea, además, que es necesario mejorar el acceso a la anticoncepción porque ahora no hay información localizada para que se conozca dónde pueden acudir si necesitan atenciones.

Entre marzo y septiembre de este año, según la información recabada por la Campaña Libres e Informadas, el 36 % de mujeres han tenido en más de una ocasión dificultades para acceder o ser atendida en estos servicios de salud sexual y salud reproductiva.

Godoy y López coinciden en que una de las dificultades tiene que ver con el desconocimiento sobre cómo acceder a estos derechos al llegar a un país de acogida. “Si no hay una buena información en ese sentido, las mujeres no van a poder prevenir embarazos o van a verse en situaciones de falta de atención, donde tienen que aguantarse dos, tres o cinco meses con métodos anticonceptivos de larga data”.

Las demandas de las organizaciones que han levantado la información de la encuesta Libres e Informadas, y que de manera constante monitorean que los derechos de las mujeres sean garantizado en el país, se centran en que los servicios de salud respondan efectivamente a la necesidades y situación que las mujeres viven diariamente, pues la pandemia ha determinado que los derechos que ya venían siendo postergados se encuentren aún más relegados.

Para Ana Vera es importante tener en cuenta esto y generar servicios inclusivos, empezando por que las personas puedan acceder a servicios de salud o agendar citas con los números de documentos de identidad de sus países, porque en Ecuador la salud pública es gratuita y debe brindarse a todas las personas sin distinción y sin ningún tipo de discriminación, pero, además, es necesario que haya una mayor capacitación a los funcionarios del sistema de salud para tratar de manera adecuada y digna a las mujeres venezolanas y, así, eliminar estereotipos que hay sobre ellas, sobre su sexualidad, sobre la que se ha construido esos imaginarios sexistas y machistas.

 

 


[1] El Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (INSPI) ha tomado 418.785 muestras para RT-PCR COVID-19 de las cuales 134.747 son casos confirmados con pruebas PCR. https://www.salud.gob.ec/actualizacion-de-casos-de-coronavirus-en-ecuador/

[2] Informe de resultados. Monitoreo del estado de los servicios de salud sexual y salud reproductiva durante la emergencia sanitaria por COVID-19 en Ecuador: https://libreseinformadas.org/wp-content/uploads/2020/09/resultados_monitoreo_de_servicios_de_salud_sexual_y_salud_reproductiva_compressed.pdf

[3] Código Orgánico de Salud (COS) https://www.salud.gob.ec/wp-content/uploads/2017/03/LEY-ORGÁNICA-DE-SALUD4.pdf

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