¡La iglesia católica apoya el matrimonio igualitario!


¡La iglesia católica apoya el matrimonio igualitario!

El norteamericano John Boswell, catedrático de historia en la prestigiosa universidad de Yale, hizo un descubrimiento desconcertante. Buscando y rebuscando en bibliotecas de monasterios medievales, incluidos los archivos vaticanos, el historiador Boswell encontró unos 80 manuscritos originales que demuestran que la Iglesia Católica bendijo durante siglos a las parejas homosexuales. Estas antiguas ceremonias se conocían como “ritos de hermanamiento”. Eran, claramente, bodas de homosexuales. Matrimonios igualitarios, como diríamos hoy, que se celebraron entre los siglos 3 y 13.

Las iglesias cristianas, ahora tan intolerantes con los homosexuales, tan homofóbicas, antes aceptaban esas relaciones con naturalidad, incluso las bendecían invocando a San Sergio y San Baco, dos militares romanos que se convirtieron a la fe cristiana y la iglesia los recibió con el rito del hermanamiento. El emperador romano los mandó a matar y la Iglesia los declaró mártires, santos. Santos gays.

Icono en el Museo de Kiev donde se aparecen Sergio y Baco recién casados.
Jesucristo aparece en medio como padrino de la boda.

Boswell incluso encontró la oración matrimonial que se rezaba en las ceremonias de unión de parejas del mismo sexo en la Europa cristiana hasta bien entrado el siglo 14: Oh Dios que hiciste a la Humanidad a tu imagen y semejanza y que aprobaste la unión de tus Santos Mártires Sergio y Baco, bendice a estos servidores (aquí se
decían los nombres de los dos varones que se casaban), unidos no por la
naturaleza, sino por la fidelidad. Permíteles, Señor, amarse el uno al otro y poder
continuar juntos todos los días de sus vidas. En el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén.

Así que, tomando en cuenta la cantidad de siglos (hasta el 13), podemos afirmar que en la mayor parte de su historia la Iglesia Católica aprobó y realizó matrimonios igualitarios. (Por eso, el título sensacionalista de este artículo).

Recientemente, del Vaticano sacó un documento titulado “Varón y mujer los creó”, haciendo referencia al capítulo 1 del Génesis. Los fabricó varón y mujer, pero no nos dejó manual de instrucciones. Debido a este olvido divino, los primeros varones y las primeras mujeres comenzaron a experimentar diferentes tipos de relaciones y a constituir diferentes tipos de familias. Por ejemplo estos:

Ya estoy escuchando el rasgar de las vestiduras. ¡Están ensuciando el sagrado valor de la familia! ¡La familia, la institución fundamental de la sociedad, su núcleo básico! A estos defensores de la “familia” les vendría bien conocer la etimología de esta palabra.

“Familia” viene del latín famulus. Y famulus significa sirviente, esclavo. La familia, en la vieja Roma, era el conjunto de parientes, criados, esclavos, esposa, hijos e hijas, que “pertenecían” al padre, al patriarca. La familia era el patrimonio, la propiedad, del padre.

Padre y patrón era lo mismo.

El padre-patrón tenía derecho a todo. Podía comprar y vender esclavos. Podía abusar de las sirvientas, de las hijas, de cualquier mujer. O de cualquier varón. Disponía del dinero y no daba cuenta de gastos e ingresos a nadie, menos a su esposa.

¿Disponía o dispone? ¿Ese modelo de familia es cosa del pasado? ¿O sigue existiendo hoy, en América Latina y en otros continentes?

Los antiderechos también se sorprenderían al saber que para Jesús de Nazaret la familia tenía un valor muy relativo. Una vez, hablando en Cafaranaúm, vinieron a buscarle su madre María y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas. Estaban molestos con las cosas que decía el profeta galileo. Alguien le avisó:

―Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren hablar contigo.
―¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? ―Jesús extendió su mano
hacia la multitud que le escuchaba―. ¡Ustedes son mi madre y mis hermanos! Porque
quien trabaja por el Reino de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Jesús no creía en la familia, sino en la comunidad. Y la comunidad se construye con lazos de amor, no de sangre.

Esa fue la axiología de Jesús, los valores en los que siempre creyó. Y son también los valores fundamentales de un Estado laico y de una persona con mente laica.

Estamos muy felices con la aprobación del matrimonio igualitario en Ecuador. Sergio y Baco también lo estarían. Y Jesús de Nazaret, el profeta de la no discriminación.

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