Feminismos Aborteros en Abya Yala


Feminismos Aborteros en Abya Yala
Rosita Ortega Vásquez

2018 será un año que recordaremos como el de la explosión de la marea verde en Argentina, y que se ha convertido, como mencionan las compañeras feministas, en un tsunami que ha sumergido a toda Latinoamérica y el Caribe. La consigna, que muchas veces repetimos en las marchas “Abya Yala será toda feminista”, es cada vez más una realidad y tiene varias inspiraciones.

En el último tiempo, especialmente debido a la creciente visibilización de la lucha por el “aborto libre, seguro y gratuito”, también por las manifestaciones en contra de la violencia de género y feminicidio de “ni una menos, vivas nos queremos”, el “paro internacional de las mujeres”, asistimos a un momento histórico importante para los feminismos, las organizaciones de mujeres y disidencias sexo-genéricas en el mundo. Los feminismos en movimiento [1] logran traspasar las fronteras nacionales para ponerse en diálogo y disputar la hegemonía patriarcal, capitalista y colonial en el contexto regional.

Una importante expresión dentro de estas estrategias de feminismos transnacionales son las Líneas de información y las Redes de acompañamiento a mujeres en sus abortos, las cuales sostienen procesos importantes, brindando información a mujeres que deciden abortar y acompañándolas en ese proceso desde una apuesta feminista. En esta ocasión, La Periódica conversó con varias compañeras que integran las redes en Argentina, Chile, Perú, Colombia y Ecuador”.

Entrevistamos desde Argentina a Ruth Zurbriggen de la colectiva feminista La Revuelta e integrante de Socorristas en Red, Feministas que abortamos en Neuquén, forma parte de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Eliana Riaño Vivas, de Colombia, quien es parte de Las Parceras, red feminista de acompañamiento de aborto con medicamentos en Bogotá. Desde Perú hablamos con nosotras Milagros Olivera, integrante fundadora de Serena Morena, red de acompañamiento a mujeres en situación de aborto y que también brinda información sobre derechos sexuales y derechos reproductivos en Lima. En Quito, Ecuador entrevistamos a Tamia Maldonado, integrante de Las Comadres, red feminista de acompañamiento en aborto y, desde Chile, a la Osa, que es parte de Con las Amigas y en la Casa, red feminista de mujeres acompañando a mujeres en situación de aborto.

Iniciamos nuestra charla preguntando sobre la situación de los derechos sexuales, derechos reproductivos y el aborto en cada uno de sus países.

Colombia

El Estado colombiano reconoce a los derechos sexuales y derechos reproductivos como derechos humanos fundamentales; sin embargo, esto no se refleja en políticas públicas que garanticen la salud y la vida de las mujeres en la cotidianidad.

Eliana menciona que “en Colombia contamos con una de las sentencias más progresistas de América Latina y el Caribe, la C-355 de 2006, que cumple ya 13 años. En este sentencia se reconoce que las mujeres tenemos derecho a elegir si abortar o no cuando nuestra vida o salud está en riesgo. La salud, vista desde una manera integral, es decir, no solamente salud física sino también emocional, económica y psicosocial; también, cuando el embarazo es producto de violencia sexual y cuando el feto presenta mal formaciones, cuando la vida es inviable fuera del útero. La sentencia fue construida por el movimiento feminista”.

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Las Parceras, red feminista de acompañamiento de aborto con medicamentos, Colombia.

Pese a esta base de derechos, Eliana comenta que existen varios obstáculos para que la sentencia se cumpla: en primer lugar, a causa de los prestadores de salud que niegan la atención a las mujeres que necesitan un aborto. El contexto religioso y fundamentalista permea los imaginarios sociales que criminalizan y estigmatizan al aborto. Otra realidad importante que atraviesa Colombia es la situación de guerra, el conflicto armado, cuyo impacto también se vive en el ejercicio de los derechos sexuales y derechos reproductivos de las mujeres.
Eliana considera que “en términos de territorio, es difícil realizar cualquier tipo de normativa que tiene que ver con los derechos de las mujeres, pues hay grandes diferencias entre los contextos de las mujeres de la ruralidad y los contextos de guerra. Es muy distinto hablarles a mujeres urbanas que hablarles a mujeres rurales porque tenemos contextos diferentes, y el contexto de guerra también ha impedido un poco que se llegue a ciertas zonas que, históricamente, han sido azotadas por el conflicto armado”.

Ecuador

Tamia cuenta que la situación en Ecuador, es en cambio que los derechos sexuales y derechos reproductivos están siendo vulnerados constantemente y que existen muchas barreras para el acceso a la justicia. Denuncia la injerencia de grupos conservadores con intereses políticos, cuyas acciones provocan retrocesos en la construcción de leyes y políticas públicas que siguen estigmatizando y criminalizando a las mujeres por su elección y derecho a decidir, en un país donde cada seis minutos una mujer aborta.

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Las comadres. Red de Acompañamiento en aborto, Ecuador. Facebook Las Comadres

Sostiene que “tenemos una educación sexual ineficiente, moralista e inoportuna. La anticoncepción es gratuita, en teoría, para toda la población; sin embargo, esta es de difícil acceso, sobre todo para las poblaciones más jóvenes, empobrecidas y de sectores rurales. Incluso, se niega los servicios de salud a todas las mujeres y personas que deseen acceder a la anticoncepción, por cuestiones moralistas. El aborto está penalizado en casi todas las causales, salvo tres: vida y salud de la mujer, y violación a una mujer con alguna discapacidad mental. Y a pesar de ser amplias, su interpretación excluye a casi a todas las mujeres que necesitan acceso a un aborto de manera segura, gratuita y sin poner en riesgo su vida. Lo que finalmente hacela penalización es justamente ponernos en riesgo y vulneración”.

Perú

La marcha Con mis hijos no te metas es reconocida ya como un dispositivo reactivo [2] por parte de los sectores fundamentalistas, y en Perú articula a varias iglesias, entre ellas católicas y evangélicas. La primera marcha sucedió en 2017 en Lima, como respuesta a la propuesta gubernamental de crear una currícula con enfoque de género, para erradicar y prevenir desde la educación las desigualdades, la discriminación y violencia; sin embargo, la caprichosa arremetida antiderechos ha obstaculizado estos intentos.

Para ampliar la información sobre la realidad peruana, Milagros comenta que “el contexto peruano, en cuanto a los derechos sexuales y derechos reproductivos, es bastante limitado, hipócrita y, principalmente, pegado a lo clandestino. El único aborto supuestamente legal es el aborto terapéutico, y digo supuestamente porque igual se presentan muchas dificultades al momento que el personal de salud decide, (…) existe una industria muy extendida de abortos clandestinos que se esconden bajo el eufemismo de “atraso menstrual”, como una forma de publicitar la práctica de abortos. Las mujeres que tienen un embarazo no deseado y quieren abortar, digamos que en el espacio público, encuentran esa como una primera opción”.

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Serena Morena, red de acompañamiento a mujeres en situación de aborto, Perú.

Chile

En Chile hay varias similitudes a otros contextos latinoamericanos sobre derechos sexuales y derechos reproductivos; existen iniciativas gubernamentales que tienen varios años, sin embargo, el acceso a la educación sexual y a los métodos anticonceptivos están sesgados por la opinión de profesionales de la salud.

Para conocer sobre el contexto chileno hablamos con Osa, quien se refiere a que la atención ginecológica es un lugar de desconfianza para las mujeres, ya que existe el riesgo de denuncias por parte de los profesionales, una realidad preocupante que refleja “el nulo trabajo que se ha hecho, por ejemplo, en formación de los ginecólogos en cuanto a derechos sexuales y derechos reproductivos y en cuanto a derechos humanos”.

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Con las amigas y en la casa. Red feminista de mujeres acompañando a mujeres en situación de aborto, Chile.

Chile es uno de los países del cono sur que cuenta con avances importantes en leyes respecto al aborto, respecto a lo cual, Osa sostiene que “el aborto estuvo prohibido en todas sus formas hasta septiembre del 2017, que salió la Ley de Aborto de tres causales que resultó en menos de 500 abortos en todo el año que lleva de funcionamiento, y por lo que nosotras hemos podido saber a través de la red Con las Amigas y en la Casa y el Observatorio de la Ley de Aborto, el acceso a la información sobre cómo acceder a un aborto está muy limitada, pero que incluso las mujeres que sí saben cómo acceder al aborto y qué pasos seguir no acceden por obstáculo que dependen directamente de los y las profesionales que las atienden”.

Argentina

Argentina cuenta con varios instrumentos legales y de política pública para atender los derechos sexuales y derechos reproductivos, y garantizar el acceso a abortos seguros en diversas causales. Estos son el fallo FAL [3] y la norma ESI [4]. El fallo fue conseguido en el año 2012, decretado por la Corte Suprema de Justicia, menciona Ruth, es casi un tratado de derechos humanos.

Ruth indica que “el único punto complicado que tiene para nosotras es que reconoce la mal llamada objeción de conciencia como un derecho, para nosotras es objeción de prácticas y, en realidad no es un derecho, sino un privilegio de la corporación médica; luego tenemos leyes de salud sexual y reproductiva que garantizan que los centros hospitalarios deben dar información y garantizar el acceso a todos los métodos anticonceptivos disponibles. En Argentina, tenemos el código penal desde 1921, que establece, en su artículo 85, que el aborto está criminalizado, que es un crimen, pero inmediatamente en el artículo 86 establece causales de no punibilidad, que son dos: cuando corre riesgo la vida o la salud de la persona gestante. En el código dice de la mujer, por supuesto, y la segunda causal es cuando ese embarazo es el resultado de una violación y que la mujer lo solicite”.

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Socorristas en Red, feministas que abortamos, Argentina.

Frente a esta realidad, en 2018 la campaña por la despenalización del aborto en Argentina presentó el Proyecto IVE [5], como resultado de la indignación sobre la existencia del aborto clandestino e inseguro en el país, que ha visibilizado en palabras de Ruth “una nueva sensibilidad legalizadora y despenalizadora del aborto”.

“Abrazamos y acariciamos la posibilidad de incluir en lo que ya tenemos, y ahora hablamos de lo que ya tiene Argentina, de incluir una causal que viene a ser más que una causal, sino la posibilidad del aborto voluntario hasta la semana 14 de gestación. Tuvimos media sanción en diputados y diputadas, que es la llamada cámara baja, esto ocurrió el 13 y 14 de junio y el 8 de agosto de 2018, cuando se discute en el Senado, no logramos contar con la mayoría de los votos que necesitábamos. El Senado decidió en esa votación hacer oídos sordos a un millón de reclamos en la calle, pero a una movilización que fue mucho más allá que la calle, y decide mantener la crueldad, el desprecio, (…) el Senado vota en contra de la legalidad y vota perseguir y meter presa a las mujeres”, indicó Ruth.

Pese a la negativa del Senado argentino para dar paso al proyecto de ley, la campaña por la despenalización del aborto y el movimiento feminista de este país presentó nuevamente el proyecto al Congreso el 28 de mayo de este año, en el día de la acción por la salud de las mujeres.

Los contextos de los países andinos, Colombia, Ecuador y Perú tienen varias similitudes con relación a los imaginarios sobre los derechos sexuales, derechos reproductivos y el aborto. La presencia de una importante influencia de los sectores conservadores y antiderechos permea no solo la creación y gestión de leyes y políticas públicas, sino también la atención en la práctica concreta de estos derechos en las instituciones de salud, justicia y educación.

Al igual que en los países de los Andes bajos, Chile y Argentina, donde existen importantes avances en normativas, pero que aun encuentran obstáculos para llegar a toda la población, en dos dimensiones: la una parte de la desinformación, que hace que las personas y particularmente las mujeres no se reconozcan como sujetas de derechos, y, por otro lado, por quienes deben hacer que esos derechos se materialicen como profesionales y funcionarios de servicios, tomadores de decisiones, docentes, instituciones públicas y privadas, el Estado, entre otras.

De cara a estas realidades, donde la vida y la salud de las mujeres, y personas gestantes, es negada, restringida, privatizada, excluyente, estigmatizadora y criminalizadora, las estrategias feministas de acompañamiento son una alternativa para atender la salud y garantizar la vida de las mujeres en forma digna. Es una estrategia que nace en cada uno de estos países, y que responde a sus contextos particulares, pero que hoy por hoy se plantean como una construcción transfronteriza desde los feminismos para dar respuesta a una problemática tan urgente como es generar condiciones para abortar de forma libre, segura gratuita y feminista.

El movimiento abortero en Sudamérica

Sobre la experiencia de las redes Las Parceras, Las Comadres, “Serena Morena”, “Con las amigas y en la casa”, y “Las Socorristas”, las compañeras nos comparten importantes reflexiones para comprender la importancia de su trabajo.

Tamia recuerda que “existen varias estrategias a nivel local en cada país. Precisamente, el 28 de septiembre de 2018 nos juntamos en Santiago de Chile, mujeres de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay y Uruguay, pertenecientes a distintas colectivas y grupas que acompañamos a mujeres a abortar. Las acompañamos en su decisión, y también luchamos por el aborto libre”.

La activista señala que se ha formado la Red feminista latinoamericana y caribeña de acompañantes de aborto, “como un intento de articularnos, pero, además, mostrar que estamos presentes a pesar de las leyes tan restrictivas y del hecho que el aborto no sea legal en todos los casos y de que se restrinja su acceso, pues sin importar eso las mujeres seguimos abortando y no lo hacemos solas, lo hacemos acompañadas por mujeres diversas, construyendo abortos feministas.

Nosotras, evidentemente, no abarcamos todos los abortos, pero nuestro acompañamiento disminuye las tasas de mortalidad materna, y permite que nos acompañemos desestigmatizando la decisión. Nosotras también incidimos en política y en la sociedad, exigimos el aborto libre, construimos sororidad. La marea verde es un claro ejemplo, la marea verde argentina que se ha ido expandiendo por toda Latinoamérica y el mundo, nos hermanamos en la lucha por una vida digna”.

Desde un aborto feminista es posible construir autonomía sobre nuestros cuerpos y decisiones, es posible si nos organizamos y acompañamos entre mujeres, desde espacios seguros y empáticos. El acompañamiento feminista en casos de aborto es una estrategia que despenaliza socialmente los imaginarios sobre el tema desde la organización entre mujeres y cuerpos gestantes.

Al respecto, Osa puntualiza que “esta estrategia de dejar claro y de salir también de la clandestinidad, de decir que lo vamos a resolver independiente de la ley y que también queremos la ley porque merecemos esa dignidad, nos parece importante, porque además estas estrategias de acompañamiento hacen que las mujeres se den cuenta que hay maneras de resolver los abortos que no son pasar por la humillación del hospital, que no son pedirle permiso, pedirle casi “por favor” a un médico; no son tener que ir a arriesgarse al comprar en el mercado ilegal un medicamento, entonces se va corriendo la voz de que sí podemos, de que podemos organizarnos. Sobre esa desestigmatización del aborto, esa despenalización social, pienso que es la estrategia más importante, porque ninguna ley se sostiene si no hay una base que crea en esa ley, que crea que se la merece, que crea que es lo mínimo a lo que puede aspirar”.

La estrategia de acompañar permite un relacionamiento históricamente negado entre mujeres. Resultado de esta experiencia está la posibilidad de juntarse, conocerse, buscar alternativas y respuestas juntas frente a las restricciones a las que somete la sociedad y el Estado a nuestros cuerpos y decisiones es clave.

Milagros considera que “la estrategia principal, que me parece bastante efectiva, es la de relacionarnos con otras mujeres de forma directa, con quienes se puede y se ha podido problematizar distintos escenarios, en los que terminamos involucradas. A veces es importante poder tener estos espacios de conversación, de información, de intercambio de experiencias, para que podamos identificarnos también con la otra y romper un poco el estigma que, justamente, termina por validar el silencio, el silencio que está totalmente relacionado con la culpa.

Los procesos de acompañamiento o los talleres de información sobre aborto seguro permiten que la mujer acompañada e informada se sienta parte de una decisión que han tomado otras y que seguirán tomando otras mujeres, y no parte de un delito, y en esa diferencia reside también la forma en que ella abordará el tema en un futuro, sea con otras mujeres o sea dentro de su espacio laboral, y eso es para mí bastante importante a nivel de ganancia humana”.

Eliana, por su parte, plantea que la apuesta de acompañamiento feminista en aborto es una estrategia de acción directa, que se establece desde el contacto cercano con las mujeres que han decidido abortar. Es un acompañamiento sin prejuicios que procura el bienestar de las mujeres y que tiene lugar desde la cotidianidad, que ocurre en los espacios concretos donde sucede la vida de las mujeres.

“Las redes de acompañamiento y las redes de información son una estrategia súper completa porque, además de despenalizar socialmente el aborto, de hacer real y efectivo el acceso a un aborto seguro, a una información segura o a medicamentos y que las mujeres puedan abortar en casa de manera segura, sin exponer su vida y de manera accesible, es, sin duda, una de las acciones y estrategias directas que tiene en este momento el movimiento abortero . Sabemos que las leyes pueden o no cambiar, pueden ser regresivas o progresistas; sin embargo, no podemos seguir esperando que esto suceda. El “será ley” sin duda es también una apuesta de quienes acompañamos y de las redes de acompañamiento, pero, para nosotras, el hacerlo libre y, digamos, aterrizar esto de manera directa y fáctica en la vida y la cotidianidad de las mujeres es sin duda una importante estrategia”.

Desde estas reflexiones, podemos observar cómo se constituyenen una determinante influencia los procesos de las redes de acompañamiento del aborto dentro del movimiento feminista en la región, precisamente por consolidarse como una respuesta eficaz a las necesidades concretas en relación a la vida y salud de las mujeres. Su presencia en procesos históricos, como los de la despenalización del aborto en cada uno de los países, es vital; además, por el ejercicio de despenalización social que se mencionó en líneas anteriores. El aporte del movimiento abortero en el feminismo tiene una cuota importante dentro de los feminismos en movimiento, que en la actualidad ponen en tensión al momento político que vive la región.

Para Ruth “son muchos los factores los que contribuyeron a que esta marea se extienda, y el efecto que ha tenido sobre América Latina y el Caribe es alto, es entusiasmante, emocionante y esperanzador, pese a la amenaza cierta que tenemos en Brasil con Bolsonaro y a los efectos que eso puede provocar en toda la región. Creo que estamos conscientes y tenemos que hacernos cada vez más conscientes, también que el feminismo esta también enfrentando un poder financiero muy grande, a un poder religioso, a un poder oscurantista, fundamentalista, pero que fundamentalmente es poder financiero y eso hay que ponerlo en algún lugar“.

Además afirma que los retos son “seguir empujando y argumentando, estirando los límites de lo que nosotras mismas pensamos acerca del aborto, porque creo que todo este proceso nos trae la posibilidad de sacarnos perjuicios. (…) Nosotras planteamos que el aborto es una práctica cultural, social, cotidiana y que hay que poder tenerla en ese lugar, entonces allí también generamos disputas, al interno del movimiento feminista también tenemos debates que dar, y esa es parte de los desafíos que tenemos, hay que ser muy responsables con relación a esos debates, a fin de evitar genera fricciones donde después no podamos dialogar, porque creo que el movimiento feminista tiene muchas posibilidades de conversación y de dialogo, siempre y cuando se piense críticamente”.

Lo que pone sobre la mesa el feminismo abortero es la construcción de un agenciamiento por la disputa del cuerpo de las mujeres como lugar de soberanía y de la toma autónoma de decisiones. Se da, a través de sus redes de acompañamiento, como una estrategia feminista directa y efectiva de respuesta frente a contextos restrictivos y precarios para la vida y salud de las mujeres; y que, dentro de los feminismos, debe plantearse desde un ejercicio crítico y autocrítico, como menciona Ruth, que permita dar continuidad a los procesos que han arrancado y que generan fuertes incidencias en todo el continente.

Las voces de diversas acompañantes de aborto en Sudamérica, quienes, desde distintas reflexiones acorde con sus contextos, experiencias personales y colectivas, muestran un escenario esperanzador construido desde los feminismos, cuyo proceso ha dado respuestas al abandono histórico y a la criminalización en relación con la autonomía de las mujeres sobre sus decisiones y cuerpos, en donde se encuentran cómplices el Estado, la sociedad y los propios movimientos sociales. Las organizaciones y redes feministas aborteras que acompañan tienen un efecto real a favor de la vida digna y salud de las mujeres, han materializado la posibilidad de un derecho negado reiteradamente a todas: el acceso a un aborto informado, libre y seguro.

El escenario político en la región está cambiando, por un lado, los feminismos van surgiendo y recorriendo Abya Yala con las luchas de las mujeres y disidencias sexo- genéricas. Pero, por otro, está el resurgimiento de una ultraderecha neoliberal en los gobiernos de influencia regional. Se plantean nuevos retos por atender en estos contextos, donde la lucha por la despenalización social y legal del aborto tiene la oportunidad de generar tensiones y disputas de sentidos con relación a una sexualidad libre y autónoma.

Las movilizaciones tras el #28s dejan claro que los movimientos feministas, en todo el mundo y en Abya Yala, están presentes y activos para defender y exigir el derecho a decidir. En Ecuador, hace unas semanas, la Asamblea Nacional no dio paso a la despenalización del aborto por violación; sin embargo, el saldo de las manifestaciones en varias partes del país donde se realizó la jornada de movilización nacional por la despenalización del aborto, como Azogues, Ambato, Cuenca, Galápagos, Loja, Manabí, Machala, Quito, Santo Domingo, Tena y Guayaquil, muestran que, como en varios lugares del mundo, en las calles el aborto ya es ley.

Frente a este escenario de grandes movilizaciones nacionales a las que en el último tiempo se han sumado los movimientos sociales, cabe peguntarse ¿qué sigue?, ¿cómo lograr que el tema del aborto trascienda la agenda pública para convertirse en agenda política de la gran movilización social que ha generado?, ¿cómo sostener la exigencia de un aborto libre, seguro y gratuito más allá de la coyuntura?

Las redes de acompañamiento abortero comparten su experiencia de años, se sostienen en el tiempo y han mostrado una vía feminista de poder hacerlo, como dice el manifiesto de este 28 de septiembre que circuló en Ecuador: “hasta que la dignidad se haga costumbre”.

[1] Revisado en Vega, Cristina (2019) en prensa. http://www.sinpermiso.info/textos/reflexiones-sobre-impunidad-punitivismo-y-justicia-en-los-feminismos-en-movimiento

[2] Revisado en, Vega, Cristina (en prensa). “La ideología de género y sus destrezas. El reaccionarismo religioso frente a los feminismos en movimiento”, en ¿Cómo se sostiene la vida en América Latina?, Fundación Rosa Luxemburgo.

[3] El fallo se consigue resultado de un caso judicial que sucedió en Chubut en la Patagonia Argentina. Una joven de Comodoro Rivadavia de 15 años tuvo un embarazo resultado de una violación, su madre acude a la justicia para que se le garantice a su hija realizarse un aborto en un hospital público, el nombre de la denunciante esta preservado en las siglas.

[4] Programa Nacional de Educación Sexual Integral
[5] El proyecto propone la posibilidad del aborto voluntario hasta la semana 14 de gestación.

Fotografías

Cortesía Ruth Zurbriggen,
Eliana Riaño Vivas,
Milagros Olivera, Osa

Entrevistas

Colaboración Ximena Cabrera y Belén Valencia.

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