Defensoras


Defensoras

Mujeres resistiendo al extractivismo


El extractivismo[1], entendido como la obtención de recursos naturales a través de su explotación en gran volumen e intensidad, es una problemática que, de manera constante, llama la atención de distintos sectores de la sociedad. Activistas, académicos, defensores y defensoras de la naturaleza se han pronunciado de manera constante acerca de la necesidad de transformar el modelo de desarrollo para precautelar la vida y la naturaleza.

En este contexto, las mujeres amazónicas constituyen uno de los sectores que ha logrado posicionar este tema y poner límites a las empresas transnacionales y nacionales interesadas en extraer en gran cantidad los recursos de la tierra.

Las políticas extractivistas ejecutadas durante los años ochenta y noventa legitiman la intervención de las empresas del sector, sobre todo en la región andina. Si bien los gobiernos de Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y Hugo Chávez en Venezuela cuestionaron en sus discursos al neoliberalismo como modelo económico, no alteraron la forma de inserción de sus Estados en la economía global. Como consecuencia, en la región, los proyectos de extracción de recursos repitieron los impactos sociales y ambientales negativos discursivamente denunciados.

Esta relación entre los Estados latinoamericanos y las empresas dedicadas a extraer los recursos no renovables ha significado una serie de abusos de poder contra las personas y comunidades que viven cerca de estos proyectos extractivos mineros y/o petroleros. En el informe Abusos de poder contra defensores y defensoras de los derechos humanos del territorio y el ambiente, publicado en 2018, se afirma que los abusos de poder por parte del Estado ecuatoriano y de las empresas hacia las comunidades encubre una serie de incumplimientos de derechos, de “acomodos” y de vacíos legales, permitiendo a las compañías, tanto mineras como petroleras, tener acceso a los territorios donde se insertan estos proyectos.

En Ecuador, el gobierno del presidente Lenín Moreno ha mantenido en discurso y acción una postura favorable y optimista hacia la extracción de recursos naturales a gran escala. Los exministros de Minería de Moreno,  Javier Córdova (2015-2018) y Rebeca Illescas (2018), y el exministro de Recursos Naturales no Renovables, Carlos Pérez (2017-2020) han ejecutado, durante sus respectivas gestiones, campañas agresivas para posicionar al Ecuador como un “país confiable” para inversiones extranjeras dedicadas a la construcción y ejecución de proyectos mineros y petroleros. En la misma línea, el actual encargado de la cartera hidrocarburífera, René Ortiz, mantiene una política neoliberal y extractivista.

La presencia de proyectos petroleros y mineros en Ecuador ha desatado varios conflictos socioambientales. Las propias comunidades afectadas han elaborado información ante los sistemas de Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para reclamar a los estados más protección. En el Informe sobre derechos de los pueblos indígenas en Ecuador, publicado en 2010 por la Universidad Andina Simón Bolívar, se registra, documenta y denuncia faltas de respeto y garantía a los derechos de las personas y comunidades afectadas por estos proyectos, en especial de pueblos indígenas, que ven incumplidos sus derechos colectivos, especialmente el derecho a la consulta previa, libre e informada y la violación a la prohibición de desalojo y desplazamiento de sus territorios, además de la prohibición de la militarización de sus territorios y la falta de respeto a sus formas de vida ancestrales e instituciones y estructuras organizativas propias.

Esta situación ha provocado constantes disputas sobre los territorios entre la alianza estado-empresas y las comunidades indígenas, pues las vulneraciones a la vida de las personas y las comunidades cercanas a los proyectos extractivistas se transforman, cambia su entorno y su relación con la naturaleza, se rompen los tejidos sociales y se generan otros impactos socio ambientales. Informes publicados por organizaciones sociales[2] han puesto en evidencia la percepción de la forma de vida y desarrollo que se intenta impulsar desde el Gobierno, la que difiere del sumak kawsay de la cosmovisión indígena.

 

XI Ronda Petrolera y sus secuelas

La intromisión por parte de los ambiciosos proyectos extractivistas dentro de los territorios ha traído consigo severas consecuencias. En octubre del año 2011, la Secretaría de Hidrocarburos anunció la XI Ronda Petrolera, que contempló la licitación de 21 bloques, entre los cuales se encontraban Amazonas, Balsaura, Conambo, Huito, Marañón, Primavera, Shiripuno C, Sionayacu, Oglán, Curaray, Cachiyacu, Dayuno y Dantau, todos ubicados en las provincias amazónicas de Pastaza y Morona Santiago, en territorios que pertenecen a las nacionalidades indígenas Kichwa, Achuar, Zápara, Andoa y Shiwiar.[3]

El 19 de julio de 2012, mediante el Decreto 1247, se expidió el Reglamento para ejecutar la consulta libre previa e informada, sin que medie consulta alguna a los pueblos indígenas afectados, ni tenga rango de ley, como manda la Constitución[4]. Este reglamento fue, supuestamente, aplicado para dar paso a las licitaciones de los bloques petroleros.[5]

El 28 de noviembre de 2012 se dio por iniciada la XI Ronda Petrolera, la cual finalizó en el año 2013[6]. En palabras del abogado e investigador Mario Melo, desde 2011, se inició “una verdadera danza de cifras en torno a la reserva probable de petróleo que se pretende explotar, que va desde los 120 a los 300 millones de barriles”.[7]

Como resultado de dicha ronda, en 2015 se firmó el contrato de explotación para el bloque 28, y, en 2016, se suscribieron dos contratos de exploración y explotación de los bloques 79 y 83 con empresas de capital chino[8]. Como explica Mario Melo, en la ampliación de la frontera petrolera se debe tomar en cuenta el contexto de endeudamiento que tiene el país con China, ya que “entre 2009 y 2012, el Estado recibió recursos de China mediante el mecanismo financiero de la venta anticipada de crudo”[9]; por ello, el Estado se ha empeñado en expandir la frontera minera.

A raíz de la XI Ronda Petrolera, se consolidó la articulación de las mujeres amazónicas para la defensa de la vida y el territorio[10] como uno de los procesos organizativos más importantes para la actual resistencia y denuncia al extractivismo poscolonial en el país.

Foto: Mujeres amazónicas en la Plaza grande durante la movilización del 22 de marzo de 2018
Fotografía: Samantha Garrido

 

Mujeres amazónicas

Las extracciones petroleras están dentro o cerca de los territorios de las nacionalidades amazónicas, frente a lo cual se fortalece la resistencia de las mujeres kichwa, zápara, shiwiar, waorani y shuar en rechazo y protesta contra las iniciativas gubernamentales de licitar la explotación petrolera en sus tierras.[11]

La defensa de las mujeres indígenas por sus territorios no es reciente. Desde los años noventa, y antes, en distintos momentos históricos, las mujeres indígenas han sido actoras fundamentales para las resistencias promovidas por el movimiento indígena, sobre todo en acciones que involucran poner los cuerpos en el espacio público, como movilizaciones y marchas; pero su protagonismo ha sido invisibilizado por los liderazgos masculinos. Así comentan Ivette Vallejo Real y Miriam García-Torres, en su estudio Mujeres indígenas y neo-extractivismo petrolero en la Amazonía centro del Ecuador: Reflexiones sobre ecologías y ontologías políticas en articulación[12].

Con la ampliación de la frontera petrolera se profundizaron los conflictos al interior de los territorios amazónicos indígenas afectados, principalmente, por la división de las dirigencias y de los miembros de las comunidades: un sector respalda la autorización de los proyectos petroleros a cambio de empleos y servicios, frente a quienes defienden el territorio y la forma de vida ancestral, los mismos que demandan el cumplimiento a su derecho a la consulta y exigen respeto al medio ambiente y a la naturaleza.

La “cooptación” de las dirigencias masculinas “es un elemento fundamental para comprender la emergencia de las mujeres amazónicas como sujetas políticas en las luchas socioecológicas actuales”[13],pues es un comentario recurrente por parte de las mujeres indígenas afirmar que varios de los líderes masculinos firmaron convenios de compensación económica por parte de las empresas extractivistas.

En este contexto, las mujeres indígenas amazónicas asumieron un rol crítico al interior de sus comunidades, cuestionaron la forma patriarcal y corruptible en la toma de decisiones y tomaron una posición pública de rechazo al extractivismo en sus territorios.

El 20 y 22 de junio de 2013, se llevó a cabo, en la ciudad del Puyo, provincia de Pastaza, el Encuentro sobre actividades extractivas y pueblos indígenas, constituyéndose esta fecha como un hito para la articulación de las mujeres amazónicas, cuyo resultado fue: el Mandato de las mujeres amazónicas defensoras de la selva de las bases frente al extractivismo[31] y la movilización a la ciudad de Quito en octubre de ese mismo año, en donde las mujeres amazónicas fueron las más visibles[32].

¿Cuál fue el contenido del Mandato de las Mujeres Amazónicas?

  1. Declarar la nulidad de los contratos petroleros;
  2. Rechazar rotundamente las actividades petroleras y todo proceso de supuesta socialización o consulta en sus territorios;
  3. Exigir el cierre de toda fuente de contaminación derivada de aquellos proyectos; y,
  4. Exigir una investigación profunda e histórica sobre la violencia sexual y de género asociada a las actividades mineras, petroleras y de militarización.[16]

Las mujeres amazónicas se han organizado desde entonces para sumar a sus reivindicaciones a otras mujeres que viven en distintos territorios. En octubre de 2015, durante el 156º período de sesiones de la CIDH, las mujeres amazónicas presentaron demandas públicas sobre las violaciones a sus derechos y los impactos que ha causado el extractivismo sobre sus vidas, denunciaron la situación de hostigamiento y criminalización que sufren por su labor de defensoras de derechos humanos, de la naturaleza y del territorio[18]. En las jornadas Feminismos comunitarios en resistencia frente al extractivismo petrolero y minero, llevadas a cabo en Quito y Lago Agrio, en 2017, se juntaron con otras mujeres defensoras campesinas y urbanas de la Sierra. Resultado de este encuentro se organizaron las movilizaciones del 8 de marzo de 2016, a propósito del Día Internacional de la Mujer, y de marzo de 2018, para entregar su Mandato al presidente Moreno[17].

Foto de archivo: Mujeres amazónicas en la Plaza grande durante la movilización del 22 de marzo de 2018
Fotografía: Samantha Garrido

 

Resistencias cotidianas

“Ya mismo nos van a matar. A los que vivimos en la selva, ¿qué cacería va a haber?, ¿qué animales? Por eso, tenemos que pararnos duro, como estamos todos. Tenemos que hacer algo. Vamos las mujeres a hablar con el gobierno. Las que estamos en la marcha somos las mujeres. ¿Dónde se van a bañar nuestros hijos cuando el agua esté contaminada?, ¿dónde nos vamos a bañar nosotros?, ¿qué va a pasar con las tierras donde nosotros cultivamos nuestra chakra? Yo quisiera decir que, si entran estas petroleras a los bloques, nosotros como mujeres no vamos a permitir sin que se haya hecho la consulta a nosotros. Si llegan a nuestras comunidades (…) nosotros vamos a defender nuestro territorio por el bien de nuestros hijos para el futuro en adelante”[20].

Testimonio de mujer de la nacionalidad Shiwiar, recogido en el estudio Mujeres indígenas y neo-extractivismo petrolero en la Amazonía centro del Ecuador, publicado en el año 2017.

Las mujeres amazónicas rechazan la actividad petrolera y extractivista, tanto por sus impactos sociales y ambientales como por la estructura patriarcal y colonial en la que se cimentan estos proyectos. La defensa por el territorio está atravesada por el trabajo cotidiano productivo, reproductivo y comunitario[19]. Las mujeres defienden sus territorios y cuerpos atravesados por la interseccionalidad de las circunstancias de ser mujeres, indígenas y defensoras de los territorios.

Frente al esquema de dependencia económica de explotación y comercialización del petróleo, que está vigente por más de siete décadas en Ecuador, las mujeres amazónicas se organizan para resistir a la explotación petrolera.

Son las mujeres quienes se preocupan por los cuidados de la vida de la selva y de las vidas humanas, son quienes defienden el futuro de las niñas y los niños y su calidad de vida, y, por esta razón, les atraviesa completamente la amenaza que representa la presencia de las empresas extractivistas en sus territorios.

“Nosotros, en las comunidades, somos ricos. Hay comida, los ríos no están contaminados. Pero, si entra la petrolera, vamos a ser más pobres. Hay algunos compañeros que están en contra de la decisión de las mujeres. Los que han decidido la explotación no van a tener qué comer y van a tener que venir a cazar a nuestro territorio. Eso está pasando en Villano. Si conservamos más se puede recuperar la fauna como era antes. Nosotros todavía tenemos una selva viva, donde hay supay[21]. Por eso yo sufro como mujer, como madre” [22], afirmó otra de las líderes indígenas entrevistadas para el estudio Mujeres indígenas y neo-extractivismo petrolero en la Amazonía centro del Ecuador, publicado en el año 2017.

De acuerdo con Silvia Federici, en su texto El patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo, el hecho llamativo de que los seres humanos vivamos de espaldas a nuestra propia supervivencia tiene que ver con elementos articuladores de nuestra cultura. Entre estos, menciona a la desvalorización del trabajo de reproducción social que promueve el orden social patriarcal y al tratamiento que la cultura occidental y el capitalismo han brindado a la naturaleza como recurso susceptible de apropiación. Ante lo que concluye que, tanto su trabajo reproductivo como las actividades de cuidado que realice, pasarán a segundo plano, siendo invisibilizadas, incluso, dentro de sus propias comunidades.

Noemí Gualinga, mujer de la nacionalidad Sarayaku, comentó en una entrevista brindada a La Periódica, en 2018, sobre el valor de la participación de las mujeres en los espacios de políticos y de organización de su comunidad, que “¡tenemos información, y no, no pueden decir que nuestras ideas están mal o que nos vean como personas que solo están para cuidar hijos! Se puede cuidar hijos pero también tener el conocimiento.”[23]

De igual manera, en la Memoria del taller Actividades extractivas y pueblos indígenas, realizado en Puyo, en 2015, una mujer amazónica puntualizó que “en las asambleas no valoran las palabras de las mujeres. La mayoría son dirigentes hombres y nos marginan a las mujeres, como si no tomáramos decisiones firmes. No valoraron las propuestas de las mujeres. Así es en las comunidades. Hay machismo en las dirigencias”. [24]

Las lideresas de la Amazonía han estado presentes en las movilizaciones, en las marchas, en la defensa del territorio, la vida, la dignidad y la selva.[25].

Cristina Gualinga, también de la nacionalidad Sarayaku, en una entrevista publicada en 2018 por La Periódica, mencionó que “la lucha principal de las mujeres de Sarayaku es defender su territorio, nunca negociar a la madre tierra. Ellas están motivadas para luchar y defender, no para negociar”[26].

No obstante, el papel de las mujeres quedó oculto bajo los liderazgos masculinos, en tanto, las negociaciones políticas, la interlocución con los actores externos y el reconocimiento público estuvieron en manos de dirigentes hombres[27]. De esta manera, el Estado y las empresas han privilegiado la mano de obra masculina en la economía petrolera, constituyéndose un orden jerárquico que fortalece a los hombres en el ambiente comunitario, en su papel de intermediarios con el mundo exterior[28].

Noemí Gualinga, afirmó, en 2018, a La Periódica que “como mujeres dirigentes estamos también compartiendo ideas, lo que antes, cuando era niña, no había. Los hombres eran los únicos que podían, los únicos que tenían conocimiento, y las mujeres estaban para otras cosas: para criar hijos, cuidar de la casa, prepararles sus cosas cuando ellos se van a muchos lugares” [29].

Las Mujeres Amazónicas cuestionan los liderazgos que las excluyen de la toma de decisiones; es así como caminan articuladas y elaboran sus propias estrategias de etnopolítica. En el ámbito familiar, su activismo requiere de salidas frecuentes y ausencias prolongadas del hogar para asistir a talleres y reuniones fuera del ámbito comunitario. “Para mí no hay miedo, porque estamos haciendo lo nuestro, nuestra tranquilidad y nuestra riqueza, no es afán de tener dinero[30]”, asegura Cristina Gualinga en una entrevista para La Periódica, publicada en 2018.

“Estamos unidas, como mujeres amazónicas, con otros pueblos que han sido desalojados de sus tierras. Estamos unidas para que quienes han sido desalojados puedan regresar a sus hogares. Ellos estaban reclamando sus derechos, su lugar, su tierra. Ellos son dueños de su propiedad, ¿cómo pueden estar huidos de su mismo territorio? Estamos unidas para solidarizarnos con ellos para que ya no haya más exploración y explotación petrolera, para que no haya más ambición.” Asevera Noemí Gualinga, líder de la comunidad Sarayaku en una entrevista para  La Periódica, publicada en 2018.[31]

El extractivismo no opera solo, va de la mano del patriarcado y el capitalismo moderno-desarrollista, que hace invisibles los trabajos, propuestas y alternativas sobre los que se asientan la supervivencia y la vida humana digna, sacando un cínico provecho. Las luchas de las mujeres son una respuesta que nace como forma de resistencia ante la explotación de la naturaleza que se presenta en el sistema capitalista-extractivista. Las Mujeres Amazónicas posicionan una agenda específica de género, en intersección con la etnicidad y la clase, desde la cual denuncian las violencias patriarcales de las actividades extractivas y el despojo de sus medios de vida[32]. Su lucha permanece encendida, pues las condiciones de vida de sus territorios y las suyas propias están en amenaza constante.


Referencias

[1] Gudynas, Eduardo, “Extractivismos. Ecología, economía y política de un modo de entender el desarrollo y la Naturaleza”, Cochabamba – Bolivia, CEDIB: 2015, 9-13

[2] Aprodeh y otros, “Extractivismos y derechos humanos en la Región Andina”, (2018), ver en: https://www.broederlijkdelen.be/sites/default/files/downloads/andesrapport_2018_lr.pdf, 8-10.

[3] Almeida, Alexandra “Vigencia y garantía de los derechos en las políticas petroleras en el año 2011”, en PADH comp., Informe sobre derechos humanos Ecuador 2011, (Quito 2011), 194)

[4] Reserva de Ley contemplada en el Art. 133 de la Constitución vigente de 2008.

[5] Se debe considerar la presión existente por cumplir el parámetro de consulta previa a raíz de la sentencia que emitió la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el año 2012, en el Caso Sarayaku vs. Ecuador. El Estado ecuatoriano fue condenado por falta de consulta previa, libre e informada a la nacionalidad Sarayaku.

[6] Ivette Vallejo Real y Miriam García-Torres, “Mujeres indígenas y neo-extractivismo petrolero en la Amazonía centro del Ecuador: Reflexiones sobre ecologías y ontologías políticas en articulación”… 7-8.

[7] Melo, Mario, “La nueva ronda petrolera y el derrumbe del paradigma constitucional”, en PADH (Quito, Revista Ambiente), Ver en: http://repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/4124/1/Melo-La%20nueva.pdf 106

[8]  Ivette Vallejo Real y Miriam García-Torres, op. cit., 7

[9] Melo, Mario, “La nueva ronda petrolera y el derrumbe del paradigma constitucional….”, 108

[10] Ivette Vallejo Real y Miriam García-Torres, op. cit., 11

[11] Ibídem, 7

[12] Ibídem, 11

[13] Ibídem, 13

[14] Ver texto completo en:

http://www.planv.com.ec/sites/default/files/mandato_de_las_mujeres_amazonicas_.pdf

[15] UNIVERSO, “Una lucha amazónica con rostro de mujer” https://www.eluniverso.com/noticias/2013/10/20/nota/1603276/lucha-amazonica-rostro-mujer

[16] Cfr. “Mandato de las Mujeres Amazónicas Defensoras de la Selva de las Bases frente al Extractivismo,

http://www.planv.com.ec/sites/default/files/mandato_de_las_mujeres_amazonicas_.pdf

[17] CONAIE, “MUJERES AMAZÓNICAS SE MOVILIZARÁN EL 8 DE MARZO EN PASTAZA”, ver en:

https://conaie.org/2016/03/07/mujeres-amazonicas-se-movilizaran-el-8-de-marzo-en-pastaza/

[18] ECUAVISA, “Defensoras de naturaleza denuncian en CIDH que sufren persecución en Ecuador” ver en:

https://www.ecuavisa.com/articulo/noticias/actualidad/119985-defensoras-naturaleza-denuncian-cidh-que-sufren-persecucion

[19] Ivette Vallejo Real y Miriam García-Torres, op. cit., 29

[20] Nota del artículo “Enfoques”: Pronunciamiento en Foro Políticas extractivas en el Ecuador contemporáneo y el derecho de los pueblos indígenas a la Consulta libre, previa e informada. 5 junio 2013. FLACSO.

[21] Espíritus

[22] Nota del artículo “Enfoques”: Memoria del Taller-Actividades extractivas y pueblos indígenas, Puyo 20-22 de febrero, 2015.

[23] Entrevista a Noemí Gualinga, por el equipo de La Periódica: Revista Digital Feminista (Puyo, 2018), Una Sola Raíz, ver https://laperiodica.net/article/una-sola-raiz/

[24] Nota del artículo “Enfoques”: Planteamiento de mujer kichwa del Curaray. Memoria del Taller-Actividades extractivas y pueblos indígenas, Puyo 20- 22 de febrero, 2015.

[25]  Real, Ivette Vallejo, Miriam García, and Ciencias Sociales, (2017), “Enfoques” 11.

[26] Entrevista a Cristina Gualinga, por el equipo de La Periódica: Revista Digital Feminista (Puyo, 2018), Una Sola Raíz, ver https://laperiodica.net/article/una-sola-raiz/

[27]  Real, Ivette Vallejo, Miriam García, and Ciencias Sociales, (2017), “Enfoques” 11.

[28] Ìdem

[29] Entrevista a Cristina Gualinga, op. cit.

[30] Ìdem

[31] Entrevista a Noemí Gualinga, op. cit.

[32] Real, Ivette Vallejo, Miriam García, and Ciencias Sociales, op. cit.

Samantha Garrido
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