Una mujer que no está informada va a decir amén a todo

Comedor Autogestionario Sexta Zona. El Agustino, Lima, Perú


Compañeras del Comedor Autogestionario de la Sexta Zona.

Un mural de vivos colores nos recibe en la entrada del Comedor Autogestionario Sexta Zona en Lima, Perú; retrata a las compañeras preparando alimentos para la comunidad, al pie una leyenda dice “mujer que trabaja por su pueblo vale por miles”. Para llegar a él, hay que atravesar por un pequeño mercado dentro del distrito El Agustino, ubicado en un área central de Lima Metropolitana, llamado Los Andes.

Una vez dentro, se puede observar una cocina grande donde aproximadamente 15 compañeras preparan menús a un costo de S/. 2.50 (Soles. En la tasa de cambio, actulamente un dólar equivale a 3.23 soles.), que incluyen una sopa, un segundo y refresco. Allí nos espera Zenaida, Presidenta del comedor, le hemos pedido que nos cuente sobre la historia de este espacio autogestionario y sobre las compañeras que lo atienden. Cada 27 de marzo celebran un aniversario más de existencia, esta vez están cumpliendo 34 años de labor.

Lo que actualmente es el distrito El Agustino fue habitado por antiguas sociedades del período formativo e incaico, se han encontrado arquitecturas que datan de 1 000 años a.C., entre ellas edificaciones ceremoniales, aldeas y centros administrativos. En 1551, fue ocupado por una orden agustiniana a manera de fundo y producían diversos cultivos. Más tarde, entrado el siglo XX, la tierra pasó a ser propiedad de la familia de La Riva Agüero, que a la muerte de sus herederos en los años 30, dispuso que los terrenos sean parcelados y arrendados a agricultores de origen japonés, y a su vez, subarrendados a los yanaconas [1] .

Ocupación por el derecho a la vivienda

La historia del comedor está ligada a la realidad de los asentamientos en Lima, los relatos oficiales les llaman “invasiones”, y popularmente se les conoce como barriadas. Sucedieron aproximadamente en los años 40. Zenaida nos cuenta cómo vivió su familia la llegada a El Agustino:

“…la mayoría somos emigrantes, llegaron nuestros padres, y arrendaron o compraron una pequeña parcela para vivir, porque todo esto era hacienda, los yanaconas [2] cuando ya no producían comenzaron a arrendar. El que tenía plata se compraba más grande, y el que no tenía, pequeño o mediano, y así llegó a tugurizarse toda la zona”.

description

Soy Fuerte y Guerrera. Intervención En la Marcha por el día Internacional de la Mujer. Marzo 2017. Fotografía: Samantha Garrido. Retoque: Karen Toro

En su relato, Zenaida menciona que en principio no tenían agua, luz, ni calles o veredas. Cada habitante había construido su casa de la mejor manera que consideraba. Con el pasar de los años, lxs niñxs que llegaron con sus padres en la ocupación de los años 40 habían crecido. Al cumplir 20 años, Zenaida junto a otros jóvenes, se empezaron a organizar pidiendo rendición de cuentas a los dirigentes barriales, quienes cobraban dinero a los moradores para legalizar los terrenos. Al no querer seguir viviendo en esas condiciones, e identificando la estafa de los dirigentes, decidieron trabajar para lograr una remodelación y construir una zona urbanizada con mejores servicios.

Eran los años 80, con los esfuerzos por la remodelación y la lucha para conseguir una distribución igualitaria de los lotes, así como servicios básicos dignos, llegaron también las intimidaciones de ciertos dirigentes, propietarios y autoridades. Zenaida recuerda:

“Nos acusaban de terroristas, de comunistas, porque decíamos es nuestro derecho tener una vivienda, y no podemos seguir, en ese tiempo estaba Bermúdez, es decir, un Gobierno militar, pero a pesar de todo lo logramos con toda la fuerza de los moradores”.

Autogestión para la vida digna

description

Mujer que trabaja por su pueblo vale por miles. Mural de entrada al Comedor Autogestionario. Fotografía: Samantha Garrido. Retoque: Karen Toro

Una vez lograda la remodelación y lotización de los terrenos en beneficio de los moradores de El Agustino, generar las condiciones para una vida digna fue complejo, pues poder construir sus casas demandaba muchos recursos, y sostener las necesidades de la vida diaria, un ejercicio de sobrevivir el día a día. Zenaida narra que para ese momento, un grupo de mujeres seguían organizadas tras la remodelación, debatiendo y pensando en ideas.

“Hicimos una asamblea, algunos dijeron que había que hacer una posta médica para que cuando se enfermen, no se gaste mucho. Yo había planteado un comedor porque la idea era que estuviéramos bien alimentados, porque de nada nos serviría una posta de salud si no estuviéramos alimentados”.

Con la experiencia de otros comedores autogestionarios en zonas populares de Lima, en donde se identificaron problemas de desnutrición infantil, las mujeres de El Agustino decidieron construir su propia iniciativa, preparar una alimentación reforzada, “lo más importante eran nuestros hijos, queríamos que crezcan sanos y tengan la oportunidad de estudiar” recuerda Zenaida. Trabajaron alrededor de un año para conseguir los utensilios de cocina. Su primer local fue un parque, donde un vecino les prestaba su sala para poner los alimentos, allí preparaban los “lonches” para lxs niñxs. Al poco tiempo, una vecina les cedió un cuarto, tras ver su necesidad de espacio y las demandas y exigencias de la actividad.

Siendo parte de los procesos de remodelación de El Agustino, y al haber contribuido con su pueblo, las compañeras del comedor se animaron a pedir el local comunal de la Sexta Zona. Algunos dirigentes se opusieron, “nos decían que no tenemos nada que hacer, que no seamos ociosas, que nos dediquemos a nuestras familias. Nosotras les dijimos que no queremos”. En poco tiempo, asumió otra directiva en la dirigencia barrial, y dando paso a esta demanda, el Comedor Autogestionario de la Sexta Zona funciona allí desde entonces.

Mujer que trabaja por su pueblo, vale por miles.

La historia de los comedores populares en el Perú data de finales de la década de los 70. Grandes movilizaciones sucedían al término de un régimen militar, los movimientos sociales, entre otras demandas, exigían aumentos salariales. Las escuelas y los barrios se convirtieron en espacios de debate político.

Las mujeres se organizaron para preparar colectivamente alimentos, y apoyar así las demandas de los movimientos. Esto generó un espacio colectivo en el que comenzaron a crear organización social. “Estas experiencias colectivas propiciaron que las mujeres pasaran del aislamiento del ámbito doméstico a la participación en acciones en el ámbito público” [3], recuerda Zenaida.

Desde ese legado de organización, en la actualidad, Zenaida afirma que la labor de los comedores autogestionarios se convierte en una importante iniciativa, pues ayuda al Estado a remediar el porcentaje del problema de la alimentación en distritos populares como El Agustino, “nosotros recibimos del estado el 80% del costo de una ración que es S/. 1 (sol), lo demás lo ponemos nosotros, la mano de obra que es lo más trabajoso” [4] .

En Perú, un almuerzo promedio puede costar S/. 8 o S/.9, los más baratos llegan a S/. 6 (soles), y en ocasiones el Estado entrega al comedor arroz, fréjoles y muy irregularmente, pescado. Sin embargo, Zenaida menciona que con eso no funciona el comedor, por lo que se organizan actividades autogestionarias que generan ahorros. Las mujeres del comedor tienen que comprar los productos necesarios, y así no cerrar las puertas del comedor.

En las palabras de Zenaida

Desde del departamento de Apurimac, ubicado en la región andina de la zona centro sur de Perú, Zenaida Zúñiga Medina migró a la ciudad de Lima cuando tenía cinco años. En el Agustino formó parte de los procesos de remodelación y urbanización desde muy joven, también fue dirigente barrial y distrital de la Federación de Comedores Populares de Lima. Fue la primera mujer regidora de la Municipalidad del Agustino por Izquierda Unida en los 80. En la actualidad, tiene 69 años y ha sido presidenta del Comedor Autogestionario de la Sexta Zona en varias ocasiones.

¿Cómo se vinculó a la organización social del barrio?

Comencé a entender la situación de la mujer, la marginación, la explotación, el machismo del hombre. En tiempos antiguos, las mujeres simplemente éramos empleadas, se tenía que cumplir con las tareas del hogar, cuidar a los hijos y atender al marido, no se podía trabajar, ni se podía estudiar, entonces eso me interesó, y por eso empecé a participar en varias organizaciones.

¿Cuál es la importancia de las mujeres organizadas?

Nos permite socializar nuestros problemas y conocernos, porque a veces no hay mucha confianza. Anteriormente, cuando organizamos el comedor, las señoras venían y no conocían en qué barrio vivían, quién era su dirigente, ni en qué cuadra vivían, porque no estaban informadas.

Una mujer que no está informada va a decir amén a todo. Habíamos detectado varios problemas de maltrato de los esposos, entonces nosotras dijimos que algo teníamos que hacer, teníamos que conversar con esas mujeres. No podemos permitir que pase eso, inclusive fuimos hablar con el hombre, y hasta lo amenazamos, le dijimos “si usted sigue pegándole, vamos a venir todas las mujeres a ver qué va a pasar con usted”. Eso nos permitió que muchas mujeres levantaran la cabeza, y vinieran a la organización.

En Lima sucedió una gran marcha por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora el 8 de marzo de 2017. Un equipo de La Periódica tuvo la oportunidad de marchar junto a las compañeras del Comedor Autogestionario de El Agustino, mientras ellas tocaban los tambores acompañadas de la agrupación de percusión de mujeres jóvenes “Las Tamboras” , con quienes ensayaron meses previos a la marcha.

¿Cómo se organizan para movilizarse en las calles?

Junto a un grupo de mujeres, siempre hemos participado, a nivel distrital y a nivel de Lima, pero esta última marcha del 8 de marzo fue excepcional. Nos organizamos a raíz de un problema que tuvimos con los dirigentes vecinales en el comedor, eso nos dio mucha fuerza, nos organizamos y contactamos con las compañeras de los tambores, y ellas vinieron y nos enseñaron a tocar. Nos gusta la música, podemos aprender, entonces ensayamos y hemos tocado en la marcha, fue algo especial.

Para mí este fue un reto muy grande y una experiencia maravillosa, el hecho de que me gusta la música y me gusta tocar, creo que es muy bonito, y a todas mis compañeras las he visto alegres de acompañar a muchas mujeres que están en la lucha de género, en la lucha por la igualdad de oportunidades, creo que ha sido maravilloso, esa ha sido nuestra marcha.

Para el próximo 8 de marzo nos prepararemos más, muchas mujeres y jóvenes me han dicho “ya señora Zenaida invítame, yo voy”.

¿Un mensaje a otras mujeres, compañeras que leerán su historia, y la de las compañeras del comedor?

Hay tantas cosas que decir, pero quiero decirles a todas las mujeres del mundo, pero en especial a aquellas mujeres que se sienten en la capacidad de decir “yo puedo lograr lo que yo deseo”, muchas veces se sienten en ese espacio pasivo y no luchan por lo que ellas quieren. Yo creo que una mujer por más que sea pobre, por más que tenga una familia, y quiera ser dirigente y quiera trabajar por los que menos tienen, puede lograrlo.

Nosotras robamos un poquito de tiempo a nuestros hijos, a nuestros hogares, trabajamos el doble para poder dedicarnos a nuestra organización, y eso para nosotros es valioso. Quiero que cada vez más mujeres sigan informadas de su realidad en el país, que lean bastante porque eso te hace ver muchas cosas que tú no conoces, y si las mujeres no leen, no van a conocer sus problemas, sus problemas del pueblo. Está en nuestras manos para que esta sociedad sea cada día mejor.

[1] Revisado en, http://mdea.gob.pe/index.php/el-agustino/historia-del-distrito

[2] Del quechua “yanakuna, fue un término empleado como equivalente a “auxiliar” o “ayudante”, y especialmente usado para denominar a los porteadores de los ejércitos del Tawantinsuyu o “Imperio Inca”. Los españoles, durante la Conquista del Perú, comenzaron a usar la denominación para referirse a los pueblos indígenas que tenían de servidumbre, ya fuera en sus encomiendas o en integrados a las formaciones militares como “indios auxiliares”.

[3] Revisado en, http://upsidedownworld.org/noticias-en-espa/noticias-en-espa-noticias-en-espa/comedores-populares-de-perontra-el-hambre-y-soledad

[4] Revisar, “Comedores populares en Lima benefician a más de medio millón de personas” en http://www.andina.com.pe/agencia/noticia-comedores-populares-lima-benefician-a-mas-medio-millon-personas-528388.aspx

Última modificación: 28 de agosto de 2017 a las 14:07

Hay 0 comentarios

captcha