Satya es familia diversa · 16/08/2017

Satya es familia diversa

La Corte Constitucional del Ecuador continúa sin pronunciar fallo judicial alguno.


Fotografía: Anaís Córdova Páez

En las audiencias del caso Satya, el escenario siempre ha sido parecido o igual: hay dos grupos de personas. De un lado todos son monocromáticos, tienen la cara larga, seria y hostil, con mirada reprobatoria, llevan crucifijos enormes, visten de traje formal hombres y mujeres. Portan carteles en sus manos con frases como“hombre y mujer = familia natural” o “fuera agendas LGBTI extranjeras”. Les molesta tanto la presencia de los colectivos LGBTI, que en una ocasión echaron “agua bendita” a lxs activistas, como si se tratara de un ritual de exorcismo.

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El otro lado es una fiesta: los colores del arcoiris, la música, las consignas, la alegría, la diversidad de personas y su algarabía, se escuchan consignas como “madre + madre = linda familia” o “fuerza, fuerza familia diversa”. En el año 2012, hasta una banda de pueblo se unió al festejo dejando en claro el mensaje de que el amor no tiene límites.

Personas y colectivos han acompañado a Satya y sus madres [1] en cada instancia pública del sistema de justicia que han tenido que recorrer, durante su lucha por el reconocimiento de los derechos ciudadanos de la pequeña, que ahora ya tiene seis años.

Desde 2011, Nicola Rothon y Helen Bicknel han sostenido una demanda frente al estado ecuatoriano para inscribir en el Registro Civil a su hija Satya, nacida en la parroquia Malchinguí, cantón pichinchano de Pedro Moncayo, y hasta el momento, no ha podido ser reconocida como ciudadana ecuatoriana. El caso es muy conocido, sobre él se han vertido varias opiniones.

Desde el rechazo de la inscripción de Satya en el Registro Civil y la negativa del Sistema Nacional de Justicia de atender el caso, estellegó a instancias de la Corte Constitucional.

El pasado 8 de Junio se realizó una audiencia en la Corte Constitucional del Ecuador, donde las madres lesbianas esperaban una respuesta a la acción extraordinaria de protección que presentaron en este organismo público.

Sandra Álvarez Monsalve, fundadora de la Organización Ecuatoriana de Mujeres Lesbianas (OEML), quien asistió a la Corte Constitucional, manifestó su desacuerdo sobre la demora en el reconocimiento a Satya con los apellidos de sus dos madres:

Nos sentimos en un limbo, por un lado defienden algunas instituciones del Estado nuestros derechos y se apegan a la Constitución, y por otro lado hacen caso omiso de la misma. Los grupos antiderechos (mal llamados provida) han usado argumentos como el de imponer la paternidad de un hombre.(Sic) Se trata de una forma de invisibilizar a una pareja lésbica, cada persona tiene el derecho de vivir su sexualidad y de formar la familia que desee, tal como dice la Constitución [2] . No podemos seguir legislando o haciendo jurisprudencia en base a ideas religiosas que van en contra de sus propios principios como el amor, porque se convierten en los principales odiadores que ejercen discriminación en este país. Si no obtenemos una respuesta positiva del Estado, iremos a instancias internacionales, afirmó.

No sería la primera vez que en instancias internacionales se resuelva la situación de discriminación y vulneración de derechos en maternidades lesbianas. En Latinoamérica es conocido el caso “Atala Riffo y Niñas vs Chile”, que llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos- CIDH-.

Se refiere a la responsabilidad internacional del Estado por el trato discriminatorio y la interferencia arbitraria en la vida privada y familiar de Karen Atala Riffo, debido a su orientación sexual. En el proceso judicial el sistema de justicia chileno resolvió el retiro del cuidado y custodia de sus hijas [3].

Tras la demanda interpuesta por Atala, presentada en la CIDH, este organismo hace público su fallo contra el Estado chileno en 2014, argumentando entre otros que “si bien es cierto que ciertas sociedades pueden ser intolerantes ante condiciones como la raza, el sexo, la nacionalidad o la orientación sexual de una persona, los Estados no pueden utilizar esto como justificación para perpetuar tratos discriminatorios” [4].

En Perú sucede algo similar al caso de Satya. Darling Delfín y Jenny Trujillo, mujeres lesbianas de nacionalidad peruana se casaron en México en 2012 y tuvieron a su hijo Dakarai en 2014. En la actualidad viven en su país natal, y han tenido que enfrentar la realidad de que las autoridades peruanas del Reniec [5] , quienes niegan al pequeño el reconocimiento en el documento nacional de identificación a sus dos madres, las mismas que anunciaron una demanda de recurso de amparo ante el poder judicial.[6]

Pese a las garantías constitucionales de muchos países latinoamericanos [7] , que aseguran el reconocimiento de igualdad de derechos para las diversidades sexuales, en estos tres casos se hace caso omiso a principios internacionales que respaldan la garantía de estos derechos como son los de Yogyakarta.

Allí se se reconoce que “toda persona tiene el derecho a formar una familia, con independencia de su orientación sexual o identidad de género. Existen diversas configuraciones de familias. Ninguna familia puede ser sometida a discriminación basada en la orientación sexual o identidad de género de cualquiera de sus integrantes” [8]. Pero parecería que a la hora de ejecutar estos derechos no logran tener eco en las instituciones públicas a nivel nacional ni local.

Los seis años de Satya son seis años de camino recorrido por sus madres en la lucha por el reconocimiento de su familia. Se ha convertido en un símbolo de resistencia y organización para las mujeres lesbianas y las diversidades sexo-genéricas, organizaciones y colectivos LGBTI en Ecuador así como lo son otros casos en Latinoamérica.

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Esta larga espera por el reconocimiento de Satya como ciudadana ecuatoriana con dos madres pone en evidencia un sistema público caduco, discriminador, revictimizador, patriarcal, heteronormativo y lesbófobo.

La posibilidad de conquistar este legítimo derecho de la niña y sus madres, en cortes internacionales frente a la negativa nacional, nos demuestra que no podemos confiar en el sistema judicial de un país donde anteceden los fundamentalismos religiosos a la hora de crear jurisprudencia en el contexto de un Estado laico como se supone es el ecuatoriano.

Hace 20 años se despenalizó la homosexualidad en Ecuador, y desde 2008 la Constitución garantiza la no discriminación, así como reconoce a las familias diversas, sin embargo, la institucionalidad niega la existencia de Satya con sus dos apellidos maternos. ¿Tendremos que esperar un pronunciamiento favorable cuando celebremos su mayoría de edad?

Lo cierto es que el camino no termina aquí, así como en los plantones. Cada año en junio, Satya Bicknel Rothon, sus madres, y ahora también su hermano pequeño, asisten al desfile del Orgullo LGBTI en Quito.

Podemos reconocerlos porque ya somos parte de su lucha. Una lucha de alegría y rebeldía lésbica. Vamos juntas gritando, cantando, bailando, porque caminar juntas en su lucha y en la de muchxs de nosotrxs siempre ha sido una fiesta.

Como el amor sin límites, Satya para nosotrxs existe, tiene dos madres, muchas tías lesbianas, y sobre todo una familia diversa que les acompaña como los colores de la bandera del arco iris.

[1] Revisado en, http://www.eluniverso.com/2012/04/25/1/1382/enfrentamiento-quito-caso-madres-lesbianas.html

[2] Revisado en Constitución del Ecuador 2008: Art. 67.- Se reconoce la familia en sus diversos tipos. El Estado la protegerá como núcleo fundamental de la sociedad y garantizará condiciones que favorezcan integralmente la consecución de sus fines. Estas se constituirán por vínculos jurídicos o de hecho y se basarán en la igualdad de derechos y oportunidades de sus integrantes. Art. 68.- La unión estable y monogámica entre dos personas libres de vínculo matrimonial que formen un hogar de hecho, por el lapso y bajo las condiciones y circunstancias que señale la ley, generará los mismos derechos y obligaciones que tienen las familias constituidas mediante matrimonio.

[3] Corte Interamericana de Derechos Humanos, revisado en http://www.corteidh.or.cr/cf/Jurisprudencia2/ficha_tecnica.cfm?nId_Ficha=196&lang=e

[4] Revisado en http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16443411

[5] Registro Nacional de Identificación y Estado Civil.

[6] Revisado en, https://redaccion.lamula.pe/2017/01/16/no-es-un-cuento-dakarai-tiene-dos-mamas/redaccionmulera/

[7] Países donde el matrimonio homosexual es legal: Canadá (julio de 2005), Estados Unidos (junio de 2015) y México (2009). Argentina (2010), Uruguay (2013), Brasil (2013). Países donde la Unión de hecho o civil homosexual es legal: Ecuador (Unión de hecho, 2015) y Chile (Unión Civil, 2015). Países donde se reconoce la adopción de parejas homosexuales: México (2009), Uruguay (2009), Argentina (2010) y Brasil (2010)

[8] Carta global para los derechos LGBT, presentada el 26 de marzo de 2007 ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra: Principios de Yogyakarta sobre La Aplicación se La Legislación Internacional de Derechos Humanos en relación con la Orientación Sexual Y La Identidad De Género, revisado en http://www.refworld.org/cgi-bin/texis/vtx/rwmain/opendocpdf.pdf?reldoc=y&docid=48244e9f2

Última modificación: 16 de agosto de 2017 a las 00:23

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