Otro verano sin Sol

Solsiret desapareció en Lima, Perú en el año 2016.


Diseño Karen Toro Aguilar

Mamá envejecería de pena si un día desaparezco. La imagino desesperada, paralizando su vida en búsqueda de la mía, explicando mis virtudes para probar que no hui, que nunca haría eso, que probablemente me hirieron.

Mamá se angustiaba cuando no regresaba a casa. Mi adolescencia fue un trance donde decidí revelarme incluso en contra suyo. En nombre de mi libertad no llamaba, no respondía y, en ocasiones, tampoco retornaba. En aquella época no advertía el inminente lugar de riesgo que significa habitar este cuerpo femenino en una ciudad como Lima.

El de mi madre no era un afán controlador, su ternura traspasa esas disputas vanas. Lo suyo es un temor real sobre mi seguridad. Porque mamá entiende lo que significa ser mujer y sabe lo que hace el Perú con las que son como yo. Nos pueden violar en el taxi de regreso a casa, nos pueden golpear, nos pueden desaparecer. No tomes tanto, me repetía. No confíes en los desconocidos. Cuídate de los hombres.

Si un día desaparezco, mamá le explicará a la policía que su hija jamás se iría sin avisar. Mamá aprendería a encontrarme en las canciones que coreamos juntas –“es mi vida, es mi vida, qué puedo hacer si ella me eligió”- me buscaría en las voces de mis hermanas, en nuestros almuerzos de los lunes y hasta en el café que disfrutamos tomar juntas.

Mamá sería como la madre de Solsiret Rodríguez Aybar, la estudiante —como yo— la mujer –como yo- la que este año hubiera cumplido 25 años —¡como yo!— la que lleva 18 meses desaparecida y de quien la policía dice que seguramente estaba “con la cabeza caliente” y se fugó.

A mi hija le ha pasado algo, algo muy malo

El 13 de agosto del 2016 fue Ni Una Menos, la primera manifestación masiva en contra de la violencia machista. La marcha ocupó más de 30 cuadras y congregó a miles de personas, incluida Solsiret. Su rol no fue, únicamente, el de participante. Ella representaba a Ni Una Menos Callao, y en más de una ocasión brindó entrevistas para convocar a la manifestación y visibilizar la situación de la mujer del Callao.

“En el Callao, lo primero que hicimos es identificar el tipo de violencia que se da dentro del distrito. Solo resaltar que en cada distrito es un poco diferente. Depende de las situaciones que se den. Por ejemplo, en el Callao existe acoso callejero en las combis, en cualquier sitio, pero también existe –por lo mismo que existen penales- muchas mujeres que van a visitar a sus familiares. Con la excusa de que tienen que revisarte, por el tema de que puedas traer algo indebido o cosas así, toquetean de más, así sean madres, hijas, hermanas, que van a visitar a sus familiares”, comentaba en una entrevista difundida por TV Perú.

Diez días después de la marcha, el 23 de agosto del 2016, Sol desapareció.

Ojalá esté viviendo un romance intenso con alguna persona que la quiera mucho. Ojalá se haya fugado. Ojalá el augurio de la policía fuera posible. Ojalá hayan mujeres capaces de dejar a sus hijos al cuidado del padre y marcharse a seguir su deseo. Pero Sol estudiaba sociología, y planeaba terminar la carrera. Era, además, una madre responsable con los suyos. Es hija. Y las hijas no viajamos sin hacer, siquiera, una llamada de despedida.

La paradoja es cruel. Una mujer que habló en nombre de las víctimas, quizá sea una. Rosario Aybar, madre de Sol, ha comunicado su corazonada fatal. “A mi hija le ha pasado algo, algo muy malo”. “Dios quiera que nos escuchen como padres”, clamó en una oportunidad, porque “no hay palabras para describir lo que uno siente en este caso”.

¿Dónde está Solsiret? Tal vez Brian Villanueva, su ex pareja, pueda responder esta interrogante. Ellos convivían en la casa de los padres de Brian, en el Callao, junto a sus dos hijos, la madre de Brian y Kevin (el hermano gemelo de Brian).

Rosario cuenta que su hija fue acosada sexualmente por Kevin. Además, asegura que en una de las últimas conversaciones que mantuvo con Sol, ella le comentó que había decidido terminar la relación.

Un día después de su desaparición, Brian la denunció por abandono de hogar. Para probarlo, mostró una serie de mensajes de texto donde Sol manifiesta que está en el terminal de buses de Plaza Norte, dispuesta a huir.

Luego de recibir estos mensajes, Brian llama a los padres de Sol y les comunica la noticia. Él no va al terminal a buscarla. Ellos sí. Pero Sol no aparece.

Lo que ocurre a continuación complejiza este relato. Tras el encuentro frustrado, Carlos, el padre de Sol, recibe estos mensajes consecutivos:

“Papito, yo quería conversar con Brian y decirle que estoy bien pero parece que no está solo y así no podré abrirme”.

“Estoy viajando en un rato”.

“Ya no lo veré”.

“Creo que iré a verte. Por favor págame el taxi estoy con poco dinero”.

El teléfono

Para el padre de Sol, quien envió los mensajes no fue su hija. Al inicio, Brian aseguró que Sol portaba su celular. Sin embargo, según las investigaciones policiales, el celular nunca estuvo en Plaza Norte. “Alguien ha estado enviando estos mensajes”, dijo Carlos en una ocasión. Sus sospechas no son en vano. El proceso de geolocalización —que permite ubicar geográficamente un teléfono celular— sentenció que ni el celular de Solsiret –ni el de Brian- salieron de la avenida Colonial. Avenida en la que, por cierto, queda la casa donde convivieron.

Este hallazgo permite identificar una importante contradicción entre lo manifestado por Brian y la evidencia. Si Sol “abandonó el hogar” y estaba en Independencia, distrito donde queda el terminal, ¿quién envió los mensajes desde la avenida Colonial?

La versión de que Solsiret salió de casa sin celular, sin ropa, sin dinero y sin sus hijos resulta poco creíble. El día de su desaparición, Sol vestía un jean negro, un saco plomo con puntos rosados, un polo negro y unas zapatillas verdes. ¿Qué tan lejos llega una persona portando únicamente esa indumentaria?

Hay cabos sin atar y muy pocas preguntas respondidas.

“Las personas que están supuestamente implicadas están como si nada, están totalmente impunes. Incluso, hasta cada palabra que ellos dicen, les creen perfectamente. Eso es una gran injusticia para mi hija como mujer y madre de dos niños. Eso es lo que más duele. Con todos estos casos de desparecidas, yo creo que todas las mamás coincidimos en el hecho de que a las autoridades no les interesa, así sean adultas o menores de edad. Eso es lo que está pasando hoy en día. Total impunidad, no hay justicia para ella. En cualquier momento nos desaparecen y no pasó nada”, lamentó Rosario en un vídeo difundido en el fanpage “Buscamos a Solsiret”.

El año pasado se realizó la segunda marcha Ni Una Menos. Sol fue la gran ausente. “Porque no queremos que se repita ningún caso más como el de Cindy Contreras o Lady Guillén”, declaró en 2016.

En enero del 2017, la congresista Indira Huilca solicitó información sobre el caso al Ministerio del Interior. El objetivo era conocer la estrategia policial para encontrar a Solsiret. Las investigaciones policiales arrojaron que Sol estaba “en alguna zona del Norte”. Las pruebas eran unas fotos publicadas en Facebook, difundidas en diciembre del 2015 y en julio del 2016. Es decir, meses antes de que Sol desaparezca.

La policía, demostrando desinterés e incompetencia, tomó información atemporal de las redes sociales y la presentó como evidencia. Esa era toda su investigación. Y mientras ellos perdían el tiempo, ni rastro de Sol.

El 26 de marzo último, Solsiret cumplió años. Mi madre, un día antes. Estés donde estés –le dijo Rosario a Sol a través de un vídeo- y como estés, hija, feliz cumpleaños. Seguiré esperándote para prepararte tu carapulcra con papa seca que tanto te gusta. Y lo último que me pediste, tu pollo con maní. Feliz cumpleaños.

Mañana regreso a Perú luego de tres semanas de ausencia. Lo primero que le he pedido a mamá es que me reciba con papa a la huancaína. En este país nuestros afectos tienen aroma, textura y sabor. La comida es el lugar donde depositamos emociones inabarcables como el amor, el goce o la tristeza.

Sol, ¿sabías que Farrah Escobar, una cantante joven y talentosa, se sube a los escenarios cada fin de semana y entona una canción donde te nombra?

¿Sabías que, con ella, coreamos un enorme ”Soy, la desaparecida que su familia desea encontrar. Soy Solsiret Rodríguez, Shirley Villanueva y muchas más”?

Sol querida, disculpa el letargo de los otros, aquellos responsables de impartir justicia.

¿Acaso eres una menos?

Última modificación: 8 de abril de 2018 a las 23:04

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