El Sí a la 4. ¿Punto de inflexión contra el abuso sexual?

Crónica entorno a la pregunta 4 de la consulta. Muchos la consideran una trampa para que gane el sí... Para muchas otras es un paso hacia el reconocimiento de la necesidad de abordar el tema, y una oportunidad para seguir reclamando justicia y reparación.


Foto: Juan Manuel Ruales

Amparo Molina ha acudido a votar al colegio Paulo Sexto, al sur de Quito. De las siete preguntas de la consulta popular, convocada por el Gobierno de Lenín Moreno, ha marcado algunas con el Sí y algunas con el No, pero la única que la apelaba directamente era la cuarta, la que hacía referencia a los abusos sexuales a niñxs y adolescentes. Sin duda, un rotundo sí a que no prescriba un delito así.

Molina conoce bien de cerca el tema; ella es una de las madres que ha estado luchando estos últimos siete años por la justicia y reparación de las 41 víctimas del caso Aampetra. Durante los años 2010 y 2011, 41 niñxs de una clase del colegio, ubicado en Chillogallo, fueron constantemente agredidas física y psicológicamente por su profesor, y al menos una de ellas fue violada. Además, les amenazó para mantenerse en el puesto. A pesar de eso, algunxs hablaron, y gracias a eso, inició un proceso para llevar a juicio y condenar al docente José Luis Negrete.

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Amparo Molina. Fotografía:Juan Manuel Ruales

A raíz que se difundió lo sucedido en Aampetra, en julio de 2017, se abrió una comisión ocasional en la Asamblea Nacional para investigar casos de abuso sexual, y ya existen más de 500 casos documentados. “Nunca hubiéramos imaginado que se destaparían tantos” reflexiona Molina. Es un tema muy duro, pero se está logrando que sea escuchado.

Según la Fiscalía, entre 2014 y 2017 se registraron 13.617 denuncias por abuso sexual, siendo niñxs o adolescentes, 6 de cada 10 víctimas . Aún así, tal como lo apuntó Unicef en junio del año pasado, sólo un 15% de abusos es denunciado, y el 5% sentenciado.

“Ahora se están empezando a tomar medidas al respeto de las nuevas víctimas, pero a nosotras nadie nos acompañó”, dice Molina, sobre lxs niñxs abusadxs en la unidad educativa quiteña. Ahora, estxs niñxs tienen 16 y 17 años, y presentan secuelas físicas, pero sobretodo psicológicas.

¿Por qué la 4?

“No se podía eludir el tema en un momento como este”. Molina está convencida que gracias al caso Aampetra y a los que vinieron después, el Gobierno ha tenido que pronunciarse. Pero a la vez, tiene bien claro que esto puede significar un rédito político. Pero asegura que “Las madres y padres hemos venido exigiendo que no sea así; sino que realmente se pongan a trabajar en ello, que demuestren que están comprometidxs y dispuestxs a combatir agresiones de este tipo”.

A pie de urna, esta es la pregunta cuya respuesta más clara tuvo la gente: a pesar de votar en plancha, por cualquiera de las opciones, fue muy complicado marcar un No. ¿Quién quiere parecer que simpatiza con un violador de menores? Hasta hubo quienes querrían sufragar con un “siete veces No” como protesta, diciendo que es “la pregunta tramposa, que se ha usado para atraer el Sí”.

Nancy Carrión, quien lleva 12 años trabajando en temas de abuso sexual, acompañando a supervivientes y familiares, ha escuchado este argumento ya varias veces. “Me parece inadecuado, como si fuera la única”, precisó.

Para Carrión, la pregunta da en algo clave: que las personas sobrevivientes tengan más tiempo para decidir si denuncian casos de abuso sexual. Y ese es un paso necesario para enfrentar la impunidad. “Porque muchas veces el entorno de niñxs abusadxs sexualmente deciden no denunciar, ya sea por incredulidad, por no confiar en la justicia penal, o para proteger al agresor, que en el 60% de los casos es algún miembro de su familia”.

Y no sólo sirve a lxs adultos, porque como relata Nancy, “hay agresores que abusan de diversas generaciones, y que son protegidos por el entorno; hasta son puestos en el centro del cuidado, el perdón, la compasión”. observa que con un caso que sea penalizado en su entorno, lxs niñxs que están siendo víctimas pueden ver que “eso no está bien”, y salir de la situación.

Pero no es suficiente

Con esta pregunta en la consulta, “estamos logrando es que se rompa el silencio, pero un resultado positivo no va a lograr que se agilicen los procesos, o que los juicios sean más efectivos, o que se venza el miedo a denunciar”. Según Amparo, detrás de esta pregunta hay muchas tareas pendientes para los políticos y la justicia. “Se tiene que conseguir acabar con la impunidad de muchos agresores, porque esta, dice, “es una de las causas para no romper el silencio”.

Para ella, “llenar las cárceles de violadores no es la solución”. Está convencida de que la esencia está en la prevención. Las escuelas han sido y son sitios donde se ha normalizado la violencia sexual; también el entorno familiar encubre e invisibiliza, añade Carrión. Son pues, imprescindibles, cambios estructurales.

Molina pone el foco en una transformación del sistema educativo para crear espacios seguros, y para que lxs niñxs no acepten y reconozcan comportamientos abusivos.

Además, sostiene que es necesaria la humanización de la justicia, “que existan profesionales que empaticen y te puedan direccionar y guiar cuando acudes a Fiscalía a denunciar un delito como este”. Carrión coincide con ella al mencionar que el Estado ecuatoriano ha demostrado una incapacidad “enorme” para garantizar el acceso a la justicia, y que es uno de los países que peor cumple con las supervivientes que llegan a denunciar, además de unos esfuerzos “nulos” de prevención de esas violencias.

Carrión observa que acceder a la justicia es “reafirmar tu verdad, colocar las cosas en su lugar”, lo cual es necesario para ganar seguridad en lxs sobrevivientes. “Lo justo es que lxs niñxs no tengan que convertirse en sobrevivientes de violencia sexual”. Pero conoce cómo funciona todo, y sabe que es necesario otro tipo de justicia.

Cuando una víctima denuncia y empieza un proceso judicial, es tratada como un “testigo” de la ilegalidad, y el Estado pasa a ser la entidad que ha sufrido el delito. Así, ella deja de dirigir y decidir sobre el proceso. Para Nancy, esta es otra forma de arrebatar el control de su vida, igual que la violencia lo ha hecho previamente.

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Amparo Molina. Fotografía:Juan Manuel Ruales

La reparación, cerrar el círculo.

Quizá esta Consulta Popular fue una de las pocas veces que se la ha preguntado (indirectamente) a las sobrevivientes si es necesario un cambio en el tratamiento de los delitos sexuales. Porque, como asegura Carrión, “pocas veces se las pone en el centro a la hora de pensar en su reparación, sino más bien, tienen que demostrar que lo han sufrido, revictimizándolas, y se las descree a menudo”.

A pesar de que muchas personas que se han pronunciado a favor de las víctimas hoy, la vía que ven más factible es el endurecimiento de las penas, e incluso medidas más drásticas que denotan la noción social de que “no hay solución al problema”. Pero, ¿es posible ir más allá? Amparo nos interpela: ¿cómo se repara a una niña o un niño violado? “No se puede reparar totalmente, es imposible”, contesta ella misma. “Ellxs necesitan, por eso, una reparación simbólica, que les ayude a cerrar un círculo nefasto y continuar con su proyecto de vida. Sin ella, la herida sigue doliendo demasiado”.

Agrega que “queremos un acto solemne, en el que se reconozca a las víctimas, que el Estado asuma la responsabilidad por su inacción al respecto, y la falta de prevención, y se les pida perdón”. Amparo está cansada de cómo todas las instituciones se han lavado las manos con el caso Aampetra. “Todo el mundo se ha lavado las manos con este caso. Pero ya llevamos muchos años, y no vamos a parar”, asegura.

Amparo y Nancy han votado decididas por el Sí a que “no prescriba los delitos sexuales a niñxs y adolescentes”, igual que la mayoría de las personas que han depositado su papeleta en la urna, sea cual sea el resto de respuestas.

Otras voces a pie de urna

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Fotografía:Juan Manuel Ruales

“He votado que sí, por supuesto. Creo que esta consulta no es suficiente. El abuso sexual es un tema de responsabilidad social, de educación, y para el gobierno modificar el sistema educativo significaría contradecirse. Aún así, creo que sí va a tomarse en serio el tema”

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Fotografía:Juan Manuel Ruales

“Creo que es una consulta mañosa del gobierno actual en contra de Correa. Aún así, hay que ser consciente y votar consecuentemente, por eso voté sí a la #4: estos delitos no deben prescribir, y que debe haber justicia para todos los casos, los de ahora, y los de hace 20 años.”

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Fotografía:Juan Manuel Ruales

“La pregunta está bien, pero creo que deberían endurecer más las leyes. Acá nos hemos criado en la familia, que ha sido nuestro refugio, no salimos de ahí, y ese núcleo a veces se corrompe (en referencia a que la mayoría de abusos sexuales son por parte de un miembro de esta)”

Última modificación: 6 de febrero de 2018 a las 12:43

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