Democracia y Diversidad

Una mirada desde Brasil.


Cámara de Diputados. Fotografía: Luis Macedo

A dos décadas de la Despenalización de la Homosexualidad y a 10 años de la inserción de los principios de igualdad y no discriminación en la Constitución, el Ecuador sigue discutiendo el carácter de ciudadanía de la población LGBTI.

Los discursos de odio, las manifestaciones expresas de rechazo laboral, educativo y de acceso a la salud son los episodios más comunes.

En la región, el panorama no es distinto y la brecha del idioma ha impedido compartir avances y retos con países como Brasil. Hoy indagamos en la política LGBTI brasileña y entrevistamos a Jean Wyllys, el primer Diputado Federal de Brasil asumido abiertamente como homosexual. Él estuvo en Quito para participar en el evento Por Una Democracia Diversa.

Jean Willys es activista por los derechos humanos y, actualmente, ejerce su segundo periodo en el Congreso de su país. Es periodista de formación, se reconoce como parte de la comunidad LGBTI, y cuenta que parte de su vida estuvo marcada por su situación de pobreza, por eso sabe cuáles son los sufrimientos de esa clase social.

Además, afirma ser “hijo de un hombre negro, de piel negra, aunque no tengo la piel negra, porque mi mamá es blanca. Conozco de cerca los efectos del racismo en la vida de una persona”. Para él ser legislador es parte de su activismo.

¿Cuáles son las dificultades de ser Diputado en un Congreso, donde apenas el 9.9% de legisladores son mujeres y menos del 20%, personas negras? Considerando que, según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, el 50% de la población son mujeres y el 52% son personas negras.

Las dificultades son muchas. Yo soy minoría en la minoría, o sea, soy el único parlamentario gay elegido entre 513 diputados. Existe legisladores aliados a la causa LGBTI, pero no se comprometen mucho porque temen que este tema perjudique su elección o la preferencia electoral de la población. Sin duda, hay una importancia simbólica y cultural de que yo sea diputado, pero solo eso no basta. Estas alianzas son articulaciones que requieren que me siente para conversar con los parlamentarios sobre el tema para deshacer los prejuicios, porque, generalmente, son homofobos, racistas y misóginos. Cuando presenté un proyecto para legalizar el matrimonio civil igualitario, me reuní con más de 120 diputados para conversar y deshacer la idea de que el matrimonio civil era lo mismo que el religioso. Tuve que explicarles que no íbamos a intervenir en el sacramento de la Iglesia, pues lo que queríamos era garantizar el derecho al matrimonio civil para las personas LGBTI, así como lo tienen las personas heterosexuales. Lamentablemente, no logramos obtener el número de firmas necesarias para presentar este proyecto porque los diputados se preocuparon por la presión de las iglesias católica y evangélica.

Ya que legislativamente no conseguimos avanzar, para poder seguir adelante en la lucha por este derecho, hicimos una campaña linda, involucrando a los usuarios de redes sociales y a otros actores. Invitamos a Marisa Monte, Carlinhos Brown y Arnaldo Antunes, para componer una canción (en el año 2013) para la campaña que se llamó Joga Arroz. También, logramos que la Marcha del Orgullo Gay de São Paulo, reconocida como la más grande del mundo, tomara la lucha por el matrimonio igualitario, lo cual tuvo un impacto muy positivo. En la Navidad del mismo año, lanzamos la campaña Nuestras familias existen, que incentivó a las familias homoparentales que nos envíen fotos para mostrar que existen.

Finalmente, conseguimos, en la práctica, lo que no fue posible legislativamente: que el Consejo Nacional de Justicia determine que ninguna notaría podría negarse a cambiar el estado de unión de hecho a matrimonio civil para personas homosexuales.

Existe también una dificultad personal e individual. Los diputados son muy homofobos y, desde que entré al Congreso, hicieron comentarios o chistes sobre mi sexualidad, pero yo nunca dejé esas agresiones sin respuesta. Fui venciendo el prejuicio y ahora soy más respetado.

En Brasil, el movimiento neoconservador y fascista ha ganado terreno en estos años. Cuéntanos cómo ha impactado esto en el país y en los derechos de la comunidad LGBTI.

Este proceso está impactando mucho al país. El fenómeno de las iglesias neopentecostales y cristianas se remonta al final de los años 70. Estas crecieron mucho, sobre todo en lugares donde el Estado estuvo ausente. El Estado brasileño tiene una deuda enorme con su población en cuanto a educación, salud, vivienda y el derecho a vivir porque los índices de homicidio en Brasil son alarmantes, aún más cuando pensamos en las mujeres. Las iglesias ocuparon esos espacios, prestando una asistencia no sólo espiritual, pues también atendieron una necesidad relacionada con el ocio en lugares donde las personas no tienen opciones en esa área, donde no hay canchas deportivas, cines, teatros, y las personas viven en condiciones precarias, con zanjas de alcantarilla al frente de sus casas.

Entonces, tener una iglesia para reunirse los domingos con otras personas se considera como tener una mejor calidad de vida. Para prestar esta asistencia, las iglesias cobran un precio alto, pues siembran en estas personas una ideología que tiende a promover la lectura fundamentalista de la Biblia. Con esto no quiero decir que la Biblia sea culpable, pero si la lectura fundamentalista e ignorante. Las personas toman ese texto como una verdad absoluta y, a partir de su lectura, condenan la homosexualidad, exigen la sumisión de la mujer, cuestionan las prácticas sexuales que no resultan en la reproducción y califican al sexo reproductivo como el único legítimo. Esas iglesias fueron creciendo, no solo numéricamente, sino políticamente. Si el pastor de tu iglesia se postula a concejal de tu ciudad, es más fácil que voten por él. Fue así que las iglesias lograron elegir mucha gente para los Consejos Municipales, después en las asambleas legislativas provinciales, y, por último, llegaron al Congreso Nacional.

La llegada de la iglesia con más fuerza al Congreso Nacional coincidió con el inicio del periodo presidencial de Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores (PT). La Red Globo, el canal de televisión más influyente en Brasil, nunca quiso que el proyecto del PT progresara, y siempre se opuso al proyecto de justicia social en que el Estado pagaría su deuda con la población. Para establecer un contrapeso, Lula se alió a José de Alencar, un industrial evangélico de la Iglesia Universal del Reino de Dios, y tuvo como aliado a su canal de televisión, llamado Record. En mi opinión, esas alianzas fueron una desgracia para el pueblo brasileño.

Para lograr sacar a 40 millones de personas de la miseria, el PT tuvo que aliarse con fuerzas conservadoras, que incluían a los evangélicos y que, años más tarde, cuando la crisis económica se intensificó, traicionaron a al PT y sacaron a Dilma Rousseff de la Presidencia. Es importante notar que los evangélicos tienen una influencia política muy grande; por ejemplo, Dilma, en su primer mandato, renunció a la agenda LGBTI por la presión de estos grupos. Desde allí, se avanzó muy poco en relación a los derechos sexuales y reproductivos, y, actualmente, existen proyectos que significan un retroceso en estos derechos.

¿Cómo fue el proceso de resistencia de la comunidad LGBTI, de las mujeres y de las personas negras frente a las iglesias fundamentalistas?

Con el fortalecimiento de estas iglesias en la política, las comunidades LGBTI, de mujeres y de personas negras tuvieron que reaccionar de alguna forma. Nunca estuvieron tan bien organizados como ahora, y usan herramientas contemporáneas como la Internet y las redes sociales. Nosotros vivimos algo lindo, que llamamos la Primavera Brasileña, en la que, principalmente, las chicas de 15 y 16 años ocuparon las calles para mostrar que el feminismo las representa, y así reafirmar que quieren ser libres y que quieren igualdad de derechos.

El movimiento LGBTI está volviendo a aprender con el feminismo. Hay que tomar en cuenta que ahora tenemos un enemigo en común, el neoconservadurismo que refuerza la lógica patriarcal y la agenda neoliberal.

Después del asesinato de Marielle Franco y de la prisión de Lula, ¿qué futuro político le espera a Brasil?

En 2013, fui invitado a participar en un evento llamado Alerta Democrática, donde nos reunimos líderes y lideresas diversas de todos los sectores de la sociedad, para generar una gran mesa de diálogo y construir escenarios sobre el futuro de la democracia en América Latina en los próximos 15 años. Nosotros construimos dos escenarios muy positivos y dos muy negativos. Uno de los negativos era poco esperanzador, y lo bautizamos Democracia en agonía. En este escenario, la democracia fue secuestrada completamente por grupos que eliminaron varios derechos, no sólo individuales, sino civiles y, sobre todo, sociales. Pienso que estos cuatro escenarios están presentes hoy en Brasil. Hay una democracia de movimientos sociales organizados y personas que salen a las calles. Por ejemplo, cuando Marielle fue asesinada, fue lindo ver la movilización espontánea. Las personas llenaron las calles, lo que hizo que la prensa tradicional moviera su agenda porque, inicialmente, había destinado apenas un pequeño espacio a esta noticia.

Cuando los medios de comunicación vieron que las personas fueron a las calles y que todo Brasil se conmovió, tuvieron que cambiar su agenda de coberturas. Eso es una democracia en movilización positiva. Pero, al mismo tiempo, tenemos a las organizaciones criminales que mataron a la propia Marielle.

El grupo que gobierna Brasil, conjuntamente con Michel Temer [1] , es una organización criminal de cleptócratas. Tenemos una justicia que no actúa con justicia, que opera para garantizar solo los derechos de la élite. Por eso, creo que Brasil tiene esos escenarios dibujados ahí dentro, y debemos definir el escenario que se va a imponer. Todo va a depender de las elecciones de este año [2].

Lo que se ha visto hasta ahora es una disputa entre la clase media, pero al mismo tiempo, lo que estamos viendo con las protestas contra la prisión de Lula [3] , es que la población más pobre se está movilizando. Hay una reacción, y yo quiero creer que eso se reflejará en octubre, cuando se lleven a cabo las próximas elecciones presidenciales, y que así, vayamos a retomar nuestra democracia.

Al final de la entrevista, Jean recitó la primera parte de la canción E vamos à Luta (Y vamos a la lucha), de Gonzaguinha, muy significativa para el momento actual de su país.

“Eu acredito é na rapaziada
Que segue em frente e segura o rojão
Eu ponho fé é na fé da moçada
Que não foge da fera e enfrenta o leão
Eu vou à luta com essa juventude
Que não corre da raia a troco de nada
Eu vou no bloco dessa mocidade
Que não tá na saudade e constrói
A manhã desejada”

“ Yo creo es en los muchachos
Que sigue adelante y sostienen el cohete
Yo pongo fe en la fe de la mozada
Que no huye de la fiera y se enfrenta al león
Yo voy a la lucha con esa juventud
Que no corre de la raya a cambio de nada
Yo voy en el bloque de esa mocedad
Que no está en la nostalgia y construye
La mañana deseada “
(Traducción libre)

[1] Michel Temer es el actual Presidente de la República de Brasil. Él era el Vice-Presidente del Dilma Rousseff y participó de golpe parlamentario que destituyó a Dilma de la Presidencia.
[2] La próxima elección para Presidente de la República de Brasil serán realizadas el 07 de octubre de este año.
[3] Lula enfrentó un juicio por corrupción y tuvo orden de prisión el 05 de abril de este año. Es importante notar que su juicio fue muy criticado y algunos lo han definido como una persecución política, porque no ha respetado el debido proceso legal y por la parcialidad del juez a cargo.

Última modificación: 22 de mayo de 2018 a las 19:50

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